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martes, 24 de junio de 2025

CORPUS

Fue Corpus de hace dos años, un 11 de Junio cuando puse los pies en este pais. De nuevo y sin pretenderlo ha sido también en dia de Corpus dos años después, hoy 22 de Junio cuando salgo de él. Hay una diferencia. Entonces celebré la Eucaristía sólo acompañado por el obispo, hoy ha recrecido la comunidad formada por amigos, fieles de Mbata, jóvenes scouts y militares españoles de la EUTM. Representación de lo que ha sido mi ministerio en este breve tiempo aquí. Lo dejo con el corazón lleno de rostros y vivencias, repleto de personas que forman ya parte de mí para siempre de un modo u otro. A muchos, seguro no veré ya más. Con algunos, quizás coincidiremos de nuevo, por eso de los caprichos de la vida. Con unos pocos, seguro, seguiremos viéndonos con alguna frecuencia. No podré olvidar nunca los esfuerzos hechos en estas últimas jornadas por Belfort, Maxim, Romarick, Mario, Didier, Tyzo, Yaya, Taffon,....y el pobre Kevin que se hizo kilómetros en moto sólo para darme un abrazo antes de entrar en la puerta sin retorno del aeropuerto. Son conscientes de que vivimos mundos diferentes y están agradecidos de que, aunque sólo haya sido por un tiempo, hayamos cruzado las fronteras de la desigualdad sobre todo y hayamos compartido una misma vida, los que la tenemos de modo muy diferente. Supervivencia para unos, oportunidades para otros, pero una misma vida. Así de injusto es este mundo lleno de fronteras y barreras artificiales que han logrado pasar de la imaginación a determinar la triste realidad de hacer de un mismo mundo un espacio separado y distinto, según dónde hayas nacido. Un año y medio lleno de experiencias preciosas, de retos, de interrogantes sin pregunta, sí de contradicciones quiero decir, de rebeldía e impotencia pero sobre todo de auténtica humanidad.


De todo ello me quedo con las visitas a las capillas y allí el acercarme a las casas del poblado, católicos y no católicos por igual. Visitando enfermos y recibiendo de ellos la caricia de una apenas mirada de gratitud y sorpresa, que en algún caso sería el mejor regalo antes de su muerte. Ilusiones de jóvenes, como Romeo, joven catequista en Dongo-Boyoba, quien deseaba fuera yo quien lo casara a él que ya había hecho sus deberes antes de ello y quería ponerse a bien con Dios y en Iglesia. Cómo corría, estuviera donde estuviera, cuando escuchaba el motor de la Toyota y salía a mi encuentro en la carretera. Venía agitando su gorra o su camiseta para hacerse ver y que me detuviera, aunque fuera sólo un instante y estrecharme su mano. Tras él, siempre un grupo de jóvenes y niños que siempre me sacaban algo para si beneficio. Un caramelo, una bolsa de algo que compartir. No sabían que sus sonrisas eran para mí el mejor don y que no podré olvidar aquel día de lluvia en mis primerizas que un palo infame en los bajos del coche hizo que la música y ritmos habituales del motor se tornaran ruido de avería. Ellos al punto, debajo del coche, rebozados de barro ni me dejaron salir y resolvieron el problema. Apenas yo me moje fruto de mi ventanilla bajada. Me parecía que aquella incesante y fina agua que a ellos limpiaba de tierra, a mí por el contrario me manchaba... Mo yeke bwa ti é! Tú eres nuestro Padre, me decían. Todo me parecía apenas nada para compensarles ese sentimiento. 

Fueron capaces incluso, de buscar y donar un terreno diferente para la iglesia, cuando por diversas circunstancias la antigua capilla de Ste. Anne, hecha de ramas, no tendría viabilidad futura. La alegría de la comunidad de St. Martin de Porres en Bobúa. La organización de St. Rafael en Bokanga. La acogida cordial siempre y el compromiso de Ste. Marie mère de Dieu en Bangui-Bouchia. La pobreza extrema de Ngbokia. Senga y Bouchia con ese sueño de rehabilitar la que fue la primera capilla construíia en 1927. Mokinda y esa particular vitalidad en la pequeñez pero la autenticidad de las comunidades de Wamba. Escenarios y personas a los que me he acercado de la mano de Mario, de Yves, de Mathïas. Vidas que han entrado de lleno en el corazón y ya nada ni nadie las arrebatrá. Y ya en casa, Nadget, Audret, Frank y Olivier. Con elos he aprendido a ser patrón y a equilibrar  trabajo y justicia con la generosidad. Yaya Emiliano, soeur Julienne y mamá Beatrice,.... nombres, personas, experiencias, vida compartida, inolvidable.

José Antonio, Romeck Juan, Manuela, Gabriel, Gladimiro, Everaldo, hermanos entrañables en IEME, Fidei donum, San Vicente de Paul y Maison Comboni. Ya en Bangui Maria y Blaise por un lado, Alma, Javier, Mª José de MINUSCA,  el coronel Cervantes, Ignacio, Marcos, José Luis y resto de compañeros de la EUTM RCA por otro. Decíamos en la Eucaristía de este domingo, que Dios es sobre todo encuentro. Se ha encontrado por amor con nosotros en Jesús y nos llama a encontrarnos como hermanos los unos con los otros. No sabemos ni cómo, ni cuándo, ni con quien, pero es un gran regalo reconocer esta acción divina que se torna siempre fiesta con apenas nada que es en realidad todo: un poco de pan y un poco de vino. El dónde si lo sabemos, aquí y ahora, donde late nuestro corazón, allí está este nuestro tesoro. Sacramento de vida, signo de amor y de una presencia siempre significante y comprometida, transformadora de humanidad, bien en programas de formación, en proyectos o en evangelio, pero todos estamos llamados a vivir este encuentro saludable y lleno de vida. De Corpus a Corpus, a pesar de noche oscura también, no puedo si no dar las gracias por tanto recibido desde aquí y en distancia de familia y multitud de amigos. Ahora toca descansar un poco, que no olvidar, al contrario, buen momento para colocar de nuevo todo en el lugar que le corresponde. Para mí la canción del verano será "Singuila mingi!" un tema interpretado por todos y cada uno de los aquí citados, sostenidos por un coro ingente de quienes hacen que el Corpus no sea sólo un día de fiesta cuanto un estilo de vida cotidiano. Este tema y estas vidas compartidas se pueden cantar como un himno semejante al Pange lingua.



sábado, 22 de febrero de 2025

EL COLOR AZUL Y EL BLANCO

Es muy normal encontrar construcciones  en los poblados y en la ciudad que están pintadas de azul celeste y blanco. Es un tema identitario, ya os imagináis. Una fuente, un depósito, una escuela, que han sido erigidas por algún organismo internacional  de los muchos que tiene la ONU. Para mí es azul piscina, piscina a la que se han tirado  con cantidad de programas, proyectos y personas, claro. Este país es el que aglutina mayor contingente de cascos azules del mundo. Es un contingente de unos 17.500 efectivos. Los hay de todas las nacionalidades, desde Túnez a Laos, Pakistán, Marruecos o Perú. También hay africanos de Burundi, Ruanda Zambia, Egipto o Camerún. También de diferentes países europeos. Los hay civiles y militares. Aquí la misión se denomina MINUSCA. Es la continuación de otra misión anterior, que a cuenta de la guerra, acabó como el rosario de la aurora, aunque los franceses les ganaron en el ridículo de la ineficacia con su operación mixta Sangaris. El nombre responde a Misión Multidimensional Integrada de Naciones Unidas  para la Estabilización en RCA. ¡Casi nada! Un programa carísimo. Un peaje que de ser necesario es impensable en sus cifras de 1.116.738.700 $. Todo empezó en 2010 con la BINUCA que pretendió reforzar las instituciones del gobierno del país. A cuenta de la violencia se hizo necesario que en 2013 se pasara a la MISCA, una fuerza militar azul, internacional liderada por la Galia empeñada por el mantenimiento de la paz. Desde 2014 son lo que son en la actualidad. En su ideario está primordialmente salvaguardar la paz y proteger a la población civil. Todos sus programas tienen un cuidado tratamiento mediático en redes.

La realidad es que el 70% del tráfico rodado son grandes vehículos suyos y numerosas patrullas que bien se pasean en tanqueta o bien en Pick-up, exhibiendo al menos su presencia, que se piensa disuasoria. Después numerosos programas de alimentación, de derechos humanos, de escolarización, de igualdad, de organización política y electora, de protección de la infancia, de seguridad, ... lo que queramos encontraremos. Ahora con un poco de miedo a cuenta de las medidas adoptadas por Trump y que les reducirá presupuestos, personas y servicios. No se si sirve para mucho, para algo seguro que sí. No seré yo aquí el crítico que haga una enmienda a la totalidad, pero realmente es escandaloso y viendo los resultados donde ONG's e Iglesia nos sumamos al trabajo que se realiza con la población, algo se está haciendo mal, cuando la mayoría de los programas funcionan y al final colaboran con el mantenimiento de una mentalidad de gran dependencia del exterior.

Toda esta reflexión en azul a cuenta de la visita que estos días nos ha realizado Jorge, nuestro Director General en el IEME, quien a pesar de su gran experiencia en Zambia y resultarle muy familiar  el ambiente popular, se ha sorprendido de esta sobredimensionada presencia supranacional. Ha podido conocer y acercarse a los emblemáticos PK5, PK9, PK12, Petevo y Point zéro. Ha visitado la catedral desde la que un valiente papa Francisco abrió las puertas de la misericordia. También la parroquia de Fátima, protagonista de tristes acontecimientos cuando la violencia campaba a sus anchas por las calles de Bangui, a pesar de estar a escasos metros de diferentes acuartelamientos azules. Vio el escenario físico  de los asesinatos que aquí se cometieron y las víctimas mártires que encontraron la muerte de este modo violento, injusto e inocente, un domingo mientras misa. El pasado día ocurrió lo mismo en Congo, con la matanza de 70 cristianos en una iglesia. 

También visitó la primera pica del evangelio en el corazón de África, en ese lugar bañado por el Oubangui, san Pablo de los rápidos. Se acercó a M´Baiki y pudo tocar la pobreza con la que se adornan las Misioneras de la caridad de madre Teresa. También en Bangui a ese sueño de la familia carmelita de enseñar a sacar el fruto de la tierra y de la doméstica y cuidado de animales de granja. Hubo tiempo para disfrutar de la propia naturaleza visitando las cascadas de Boalí que a unos 90 kms de Banghi precipitan el agua del Balí, afluente del Oubangui, que también ha viso ya más pacífico al lado del monasterio de las Benedictinas.

Creo se lleva la impresión de haberse acercado de veras a la miseria que aquí juega a disfrazarse de pobreza cada día, una tierra y unas gentes que por más que las pinten de blanco y azul siguen inmersas en su frágil realidad, vida que asumimos y queremos cambiar no con programas ambiciosos ni cifras impensables, si no con el Evangelio que presenta la Iglesia en esta porción de la nada donde hay tanto a la vez. Quizá el blanco y el azul en estos días que la liturgia nos ha acercado al ciclo de Noé, nos ayuden a expresar con gratitud un paso entre nosotros, hoy el de Jorge y siempre el de Dios. Quizá los hombres de azul de verdad son aquellas personas que sueñan y se esmeran por otra realidad, un programa sin presupuesto definido, más que la entrega de cada día. Un sueño que se hace realidad al sabernos peregrinos de la esperanza, testigos de unos cielos nuevos y una tierra nueva. 

lunes, 4 de marzo de 2024

FIN Y PRINCIPIO

 ¿Os acordáis de Ciprienne, aquella joven enferma que visité un domingo, lleve la unción y la comunión en Boussimba?. Este domingo volví y su padre me indicó que fue enterrada el viernes pasado. Con pena me comentó que ni él ni su señora pudieron estar en su entierro a cuenta de una intervención sufrida por ella. Fue su hijo mayor el que se ocupó de todo en su ausencia. Aquí la vida es así, un flash, un destello, un fogonazo que brilla un instante y desaparece al momento. Hemos ofrecido por ella la eucaristía de este domingo. Tanta pena parece manifestar el padre por su muerte como por no haber podido participar de la plaza mortuoria, que ya he descrito en alguna ocasión y es en sí todo un acontecimiento social. Después de la celebración me he acercado a visitar a la mamá, convaleciente aún de la cirugía sufrida y que me da miedo preguntar, porque aquí no superan el quirófano muchos por una simple hernia. 


Este domingo he hecho en moto también Molangué I, mientras José Antonio se ha estrenado entre nosotros en Mbata y Molangué II. La novedad de este domingo ha estado en su incorporación pastoral.  Él ya tenía ganas y yo un poco más. Seguro será una etapa bonita. José Antonio tiene la edad de Bernardo, unos pocos años mas que yo. No muchos, pero los suficientes como para notarse que es un cura avezado en el ministerio, curtido en los pueblos de su diócesis de Burgos y enriquecido por su docena de años con el IEME en Togo.  Dedicó también cinco años en la Dirección General  del Instituto como Administrador. Esta tarea que realiza con profesionalidad ajena a todo advenimiento de aficionado, le hizo ganar puntos para venir a M´Baiki, para ayudar al Obispo a mantener la cordura en la gestión de una iglesia que fundamentalmente vive gracias al compromiso misionero de otras muchas y diversas organizaciones. 

Su  carácter es agradable con cierta dosis de reciedumbre propia de los castellanos. A pesar de no conocernos antes, hemos congeniado muy bien. Creo que la clave es la común generación compartida en el seminario en un momento en el que todos éramos, y seguimos siéndolo, convencidos y apóstoles del Vaticano II, de esa Iglesia cercana y próxima a la vida de las personas, alejada de todo ritualismo y puritanismo, cristianos que se mojan y curas a los que no nos ha importado estar en el altar, subir a un andamio o escuchar y limpiar a un transeúnte. Este espíritu nos ha hecho descubrir la dimensión universal del ministerio y su entraña misionera. 

A José Antonio le toca el lado menos bonito de la misión, la educación de estas gentes en una economía dependiente pero con la pretensión de no hacer de esta situación un regalo en blanco, un pozo sin fondo. Ardua tarea en la que domeña su carácter nervioso para siempre ser amable y respetuoso, y hacerlo así con cada obrero, cada sacerdote y cada situación, porque él es el alma del obispado que hace que todo funcione. Algo que dicho así parece muy sencillo, pero que en un país donde todo funciona de un modo inverso a lo que estimamos  normal, es siempre una constante prueba al equilibrio y sus reacciones. Después de año y medio en solitario inmerso en estas lides, por otro lado también misioneras, comprendemos seguro sus ganas de compaginarlas con ese trato directo con la gente en los poblados y capillas, experiencia que de nuevo se le brinda ahora.

Ambos, vista la realidad que vivimos, anhelamos la incorporación de otro compañero que nos permita abrirnos a la vida de equipo y fraternidad sacerdotal. El trabajo no nos arredra ni a uno ni a otro. Ambos, creo también, participamos de un alto sentido común, antídoto frente a desvaríos y excesos. 

Desde el principio él ha facilitado mucho mi entrada en estas coordenadas culturales y eclesiales. Su experiencia es un buen estímulo para hacer bien las cosas. Su presencia y apoyo en la parroquia a modo de fin de semana será también de innegable valor y ayuda, en tanto que compartida. Él podrá respirar hondo en medio de naturaleza y humanidad. Disfrutará con su moto de los viajes y traslados. Todo le permitirá  alejarse un poco de las preocupaciones de horarios de encendidos y apagados, así como del síndrome de ser un poco cajero automático. Todos nos enriqueceremos de su ministerio.

lunes, 9 de octubre de 2023

HORIZONTES

 Como si fuera un mercadillo os presento varios puestos de humanidad. Hemos celebrado la eucaristía en el oratorio de las Hermanas Dominicas Misioneras de África. Ha caído un chuzo de agua increíble, al punto que han tenido que improvisar, de buen agrado, un desayuno conjunto. Regentan un colegio de la parroquia de niñas. Doscientas  niñas reciben aquí formación primaria y secundaria. Está bien reconocido, tanto que hay muchas solicitudes de otras ciudades, sobre todo de Banghi, solicitudes que se completan una vez admitidas las de esta región de la Lobaye. Los profes cobran 1000Fcf, 1,6€ la hora. Las niñas comen cada día en tres ocasiones también por 1€. La iniciativa y el trabajo es encomiable. Se acaba de construir un comedor gracias al apoyo de Manos Unidas. Habrá que pensar también en ampliar el dormitorio que ya se queda pequeño. Las hermanas, en número de cuatro, se multiplican hacendosamente entre las tareas de docencia y las del internado.

Antes de comer y partir, he podido salir del recinto de la Parroquia y encaminarme hacia el cruce de caminos que marca, Mongoumba a la derecha y M´baïki a la izquierda. He ido saludando y acercándome a todos, niños, jóvenes y adultos. La gente agradecida del gesto te tiende la mano y llena de emoción la mirada. Pero me ha temblado más a mí, porque reanudado mi camino hacia otras casas y tenderetes de por delante, un grupo de miniaturas, de verdad pequeñitos, han venido corriendo y gritando “¡Bwa Chus!”, como me he ido presentando en las celebraciones y como me conocen ya en Safa. De verdad me ha emocionado que quienes apenas son considerados aquí, los niños más pequeños, hayan roto el bullicio del camino con mi nombre y hayan corrido a saludarme. 

Todos han acogido muy bien mi presencia y el que, torpemente seguro, me comunique con ellos en Sango. Los jóvenes me quieren ayudar y lo hacen, avanzándome esa palabra que me falta para podernos entender con corrección. Están contentos de conocer al nuevo cura.  Yo también lo estoy de verlos a ellos así.

El reto es grande. Una misión bien hecha por los italianos, que la abandonaron cuando las revueltas de 2008, donde Selekas se hicieron dueños de toda la propiedad. Apenas un par de años después sería administrada por quien hoy es el obispo de esta diócesis, comboniano español. Después lo ha sido por nativos hasta este relevo hecho en la actualidad con mi persona. Aquí entraré dentro de un mes. Un desafío el de poner a punto de nuevo  todo lo material y de reorganizar la vida pastoral. Están deseosos, como así ayer me manifestó Mathïas, el catequista responsable de la capilla de San José de Mokindja, donde celebraré también en noviembre mis primeros bautismos (35) en esta tierra. Una responsabilidad que va más allá de lo personal, es del propio IEME, puesto que estaremos los dos, José Antonio y yo, al frente de la misma junto con un joven sacerdote y también un aspirante al seminario mayor que  viene de los Franciscanos, ambos nativos. 

En la gran celebración del domingo ya saludé a mucha gente, entre ellos los scouts, que en número generoso, están abandonados, quedándose muy a menudo sólo en el aspecto exterior y en rúbricas de aire castrense, innecesarias para un país ya con abundante presencia marcial y violencia contenida. Adentrarles en el verdadero escultismo como forma y actitud de vida, contagiarles la pasión por el método educativo que a partir del juego permite crecer en el desarrollo de la personalidad de modo integral. Y sobre todo organizarlos, es quizá la meta de mi trabajo con ellos. 

Distintos frentes, como veis, que durante estos años habremos de asumir con alegría, entrega y pasión, desde la vivencia del Evangelio que nos acerca y nos salva, esto es, nos ayuda a vivir con la dignidad propia de las personas de hermanos e hijos. Visitas a los kodoros y animar la vida de sus capillas, atención a los jóvenes, apoyos educativos y sanitarios sobre todo, marcarán mi tarea pastoral en estos años. Un tiempo precioso en el que, como no puede ser menos, sentimos que Él está en medio nuestro, Él hace camino con nosotros, Él siempre va delante.

viernes, 30 de junio de 2023

FUEGOS DE ARTIFICIO PARA UN COMIENZO

Mientras en Paris, estas noches se habla de "tormenta", aquí sí que la ha habido desde la madrugada hasta media mañana, pero tormenta de verdad, esto es: agua en abundancia (103 lts), truenos que cabalgan por un cielo matizado de grises y siniestras sombras y una pléyade de rayos que fotografían frenéticamente el mismo en su totalidad y a cada instante, como si de una pasarela de celebridades de la naturaleza se tratara. El caso es que hoy es un día especial, al margen de la propia naturaleza y sus ritmos, hoy se pone fin a mi primer contacto con esta realidad y el comienzo de una inmersión, ya en serio, en la lengua y la cultura del pais.  Hoy viajamos a Safa, para mi aprendizaje de la lengua étnica. Y es que, el tiempo pasa sin pedir permiso.

Aquí aterrizamos un 11 de Junio, ¿recordáis?. Digo aterrizamos porque lo hice con el que será mi obispo también durante estos años: Mons. Ruíz Molina. Un burgalés, comboniano, bregado ya en la misión anteriormente en el Chad. Más tarde lo fue como párroco aquí en MBaïki y después como obispo auxiliar de otro comboniano, Mons. Aguirre, en la diócesis de Bangassou. De allí sería nombrado titular de esta sede hace poco más de tres años. El caso es que el día de ese aterrizaje que acabo de referir era Corpus Christi. Lo celebramos en Bangui con toda solemnidad y sencillez. Estas semanas he estado en la parroquia-catedral Sta. Juana de Arco, con José Antonio Arroyo, el que será mi compañero. Sacerdote diocesano de Burgos, es miembro también del IEME, con experiencia primero en su diócesis, después en el Togo y desde hace algo más de un año, aquí. 

Estas semanas me han permitido conocer la diócesis en las personas de sus agentes pastorales, puesto que tuvo lugar durante tres días, la asamblea diocesana. Ello me permitió ponerle rostro a las parroquias, en sus sacerdotes, religiosos/as y laicos con cargo en tareas pastorales. M'Baïki es una diócesis aproximadamente del tamaño de Galicia y está atendida, a través de 3 decanatos por 9 parroquias que a su vez atienden diverso número de capillas de las poblaciones extendidas en sus respectivos territorios. En este humus eclesial trabajan 11 sacerdotes y unas pocas congregaciones religiosas masculinas y femeninas. Son pequeñas comunidades que realizan tareas pastorales, sanitarias o educativas. También hay un grupo de sacerdotes polacos (3), "fidei donum", nosotros del IEME (2) y unos pocos laicos polacos y combonianos. La diócesis se caracteriza por su vitalidad, animación e implicación del pueblo fiel, en la que los catequistas, como siempre ocurre por tierras de misión, tienen un peso específico impagable. 

Hoy tras este contacto necesario, y sin ninguna incidencia, gracias a Dios, a cuenta del agua, las comidas, el clima o los mosquitos...  comienza de veras mi incursión en esta tierra y estas gentes. Estaré hasta Navidad en Safa, una parroquia (Sagrado Corazón) a 30 kms de M´Baïki. Viviré en fraternidad con dos sacerdotes jóvenes centroafricanos: Hervé y Evrad. Hay también allí una comunidad de Hijas de la Caridad. Mi misión: aprender Sango e integrarme en esta sociedad y cultura. Así que, animado, mañana empieza un poco más en serio esta empresa. El obispo y José Antonio  se quedarán allí hasta el domingo para después de la celebración de la Eucaristía y de haberme presentado, regresarse, puesto que llega un contingente de médicos españoles. Me abro, por tanto, a la experiencia de la empatía evangélica como preámbulo de todo. Será un tiempo de gracia en el que habré de estar atento a todo, especialmente a lo pequeño, a la brisa, como Elías.

De otra parte, esta mañana al comunicar el nacimiento de este blog a tantos amigos, he recibido inmediatamente la gratitud y felicitación por la iniciativa, que no ha sido tanto mía, en serio, (soy totalmente novel en esto), cuanto de todos vosotros. Los pormenores del viaje (que ya anticipo complicado), y de las primeras impresiones, serán el tema de la próxima entrada. ¡Feliz fin de semana!




FIN DE PISTA

Hay palabras y lugares que todos guardamos en el libro de nuestras vidas con una honda significación y sentido. Todos tenemos palabras, olor...