Sësë ti sümä ti Nzapa
Memorias de un "alienygena" en África
lunes, 19 de enero de 2026
FIN DE PISTA
lunes, 14 de julio de 2025
REFLEXIONES PASO A PASO
Estos días caracterizados por largos y pausados paseos donde descubres cómo el ir pendiente del teléfono (es increíble) no nos permite darnos cuenta del que duerme en un banco del parque, el que está tirado al lado de una papelera o el que despliega sobre su cabeza un amplio cartón que pone "Pido para comer"... todas son realidades invisibles para quienes van absortos en su celular. Me meto en una iglesia y me viene una reflexión a propósito de una detalle que percibo. Las normas litúrgicas recomiendan que no haya relojes dentro del templo por diversas razones, una de ellas por eso de no marcarle momentos determinados al Espíritu que hará uso de la plegaria, silencio o adoración, encuentro en definitiva, cómo y cuanto sea necesario. En algunas iglesias existen y marcan la nerviosa condición de no pocos fieles que en no pocas ocasiones durante las celebraciones fijan su inquieta mirada en ese artilugio. Este que he descubierto hoy en esta iglesia, me ha llamado la atención.
Escondido para todos, resulta visible sólo para los sacerdotes. Al instante he captado, creo, su intencionalidad que he relacionado con la homilía no sé muy bien el porqué... Si la narrativa de Dios hoy, la evangelización en definitiva, pasa por lo ordinario, lo de cada día, las homilías deben estar también maridadas con este principio de ser comprendidas y no soportadas. Nada de sermones grandilocuentes ni de campanillas. Palabras sencillas diáfanas que dirigidas al corazón de las vidas que encarnan quienes se abren a la acción misma de Dios, puede que en alguna ocasión mediada por nuestras reflexiones, meditaciones y palabras. Muy frecuentemente nuestras palabras son tan diferentes de las que hablan a diario que al hacerse tan extrañas se guardan en las profundidades de la memoria en ese cuarto de las cosas que no sirven. Gracias a Dios allí donde ponemos más nuestro énfasis no siempre es el punto álgido de la presencia de Dios que toca la vida de los oyentes para transformarlas conforme su amor. Así de inverso, creo es Dios. Siempre nos sorprende. La persona no es un problema a resolver cuanto un misterio a contemplar, a acompañar. Quien debe iluminar es Dios, nosotros sólo compadecer en su sentido auténtico. De aquí nace la empatía.Lo nuestro es encender los corazones, hacer posible que la acción de Dios abra los ojos de quienes están a la mesa con Él y que Emaús deje de ser un lugar y se convierta en un camino, una acción.
Decía el predicador dominico ayer, hemos de escuchar la Palabra, dejarnos bañar por su gracia y novedad que refresca, aclara y espabila. Y es verdad, huir de sabernos sobradamente doctos como para no dejarnos inquietar o animar por un matiz, un detalle nunca descubierto hasta ahora en la Palabra. Huir del pesimismo arrogante y fatalista de nuestras descripciones que nos victimiza y ancla en la parálisis. Huir de la mundanización que nos hace olvidar tantos encargos que nos hacen los demás, porque en definitiva somos para ellos. En no pocas circunstancias nos encargan recordarles en la oración. .. En definitiva caminar por la senda de la autenticidad, la interiorización, la alegría. Así sí se evangeliza.
Estos días en diversos encuentros que he tenido, he observado que el reloj se deja a un lado y el tiempo simplemente se somete a la escucha atenta, sin límite alguno, es como el cántaro de Sicar, lo dejamos en un segundo plano en el diálogo y al final lo olvidamos al retorno. El tiempo cuando es el que nos manda, se convierte en el tirano inmisericorde con los ritmos de nuestro ser, sus anhelos y miedos, sus silencios y retahílas de palabras. El tiempo debe ser oportunidad para instilar en cada encuentro, sin tenerle nunca miedo. Es verdad que la fe exige y así la comprendemos en nuestra conciencia. Pero no es menos verdad que siempre viene de la mano de la comprensión, porque su pretensión nunca es primero herir. El dolor surge como consecuencia del amor recibido y descubrir la distancia que hemos creado con respecto a él.
Nunca anunciamos o presentamos al Jesús que hemos aprendido, al contrario, lo hacemos con respecto al Jesús vivido, experimentado, por eso decir Jesús es un riesgo que hemos de correr porque está por medio nuestra vida que tamiza esa simple palabra. Podemos creer que somos padres y pastores y en realidad no serlo tanto porque nos falta lo fundamental, hablarnos primero a nosotros mismos, escucharnos. El logo de este jubileo de la esperanza lo llena todo. Parece que es una muletilla que toca ahora. Pero la esperanza no es un concepto, es una actitud que hacemos posible o no a nuestro alrededor con nuestro ejemplo y vida dirigida hacia los demás. Ese es el mejor testimonio que hace posible descubrir el rostro de Jesús presente en nuestras acciones. Hoy que se lleva tanto tanto lo "inclusivo", no hemos de olvidar que la fe tiene esta propiedad y que Dios es así y estamos llamados a serlo también nosotros.
Con las mismas salgo salgo a la calle. Dejo fresco y silencio, para de nuevo palpar el calor y el barullo de la calle, donde de nuevo se repiten las mismas estampas descritas, aderezadas por el ruido y las prisas. Características pues, de una humanidad a la que pertenecemos y hemos de amar. Quizá el secreto esté en ofrecer la hora de Dios, su tiempo, con el deseo de que alguno quiera ajustar su reloj. Esta es nuestra misión.
martes, 1 de julio de 2025
LATIDOS EN EL CAMINO
Este encuentro, que oxigena el alma, está fundamentado en la comunicación, esa característica que diferencia el cielo del infierno. Por eso la muerte en no pocos casos es siempre algo más que una cesación biológica, es un aislamiento, es la condena de no poder ser escuchado, de no poderse comunicar, estar en comunión. La fe siempre es simpática, abierta, extrovertida, curiosa, atrevida y por eso siempre acaba sorprendiéndonos un poco. La empatía del misterio de Dios con nosotros nos hace ser así también a nosotros y sabernos transformados, es es creo el principio de la misión, dejarse transformar descubriendo cómo Dios mismo participa de nuestra historia humana, de las alegrías y derrotas, de los intentos y las cobardías, de los éxitos y de los fracasos. Todo, todo, la vida con todos sus aspectos, le sirve a Dios, nada de nuestra condición le extraña y lo hace siempre desde la aparente derrota, desde el silencio encarnado, desde esa prudencia pedagógica que le caracteriza en su humildad. Todo es una experiencia, también esto que dibujo hoy, una experiencia con Quien te ha visto, escuchado, tocado y transformado. Es algo dolorosamente fascinante pasar del reproche del abandono físico a la entrega confiada del espiritu, y todo ello se da en la cruz.
Creo que la misión consiste en participar de esta experiencia y encender los corazones de quienes Dios te pone en el aquí y ahora del camino de la vida. Hemos dicho muchas veces que misión no es sólo hacer ni construir, es sobre todo amar. Descubres que tienes corazón de Evangelizador cuando amas a los que Él ha acercado a tu corazón y a tu vida. No consiste en hablar bien, en resolver problemas, (que también) si no y sobre todo en amar. Hace pocos días morían Cirilo y Rafa Janin, misioneros de talla y si algo te queda de sus vidas es ver cuánto amor han dejado en la estla de sus ministerios, cuantos alientos regalados, cuantos encuentros propiciados. Un misionero siempre participa de la osadía simpática de Jesús y del Evangelio. Y esto es un estilo, algo que se va educando toda la vida, corrigiendo a su vez y nunca exento de tentaciones de las que resalto el desánimo y el pesimismo. Cuando contagiamos tristeza y pesadumbre nos hemos convertido en simples analistas. Un cristiano, un misionero se dice en su alegría, en la atemperada confianza de que Dios hace camino con nosotros, porque somos suyos.
Es verdad que a veces el sanador se siente herido, el animador vulnerable, pero incluso en estos estados de vida y ánimo, se vislumbra ese haz de alegría, que nada ni nadie nos arrebatará. Pero Jesús la más de las veces nos enseña en el camino, también nos sienta y nos explica con calma la hondura de su ser, pero sobre todo es el camino, el escenario del aprendizaje, como si de un viajero un pedagogo del Padre se tratara. Por eso es tan importante la dimensión sinodal, movimiento, horizonte, compañía, paso y cuneta. Todo nos habla de Dios. Una actitud que brota de este principio es la valentía, el no tener miedo, el abandonar nuestras seguridades, superar etiquetas y vencer estereotipos: No somos puritanos, nos hemos de manchar en el camino, ese camino al que hemos salido en virtud de esa llamada que nos anima a respirar todo aquello por donde pasamos, no estar preocupados por nuestra atmósfera ideal, sabiendo comprender, disculpar, exigir, dar y recibir. El evangelizador es la persona de la reciprocidad de la gracia, esta gracia que no nos ahorra tampoco todo lo que vivió el propio Jesús. Cuando haces camino, percibes los latidos de todos aquellos que lo hacen contigo, incluso de aquellos que quedaron atrás, también de los del porvenir.
martes, 24 de junio de 2025
CORPUS
Fue Corpus de hace dos años, un 11 de Junio cuando puse los pies en este pais. De nuevo y sin pretenderlo ha sido también en dia de Corpus dos años después, hoy 22 de Junio cuando salgo de él. Hay una diferencia. Entonces celebré la Eucaristía sólo acompañado por el obispo, hoy ha recrecido la comunidad formada por amigos, fieles de Mbata, jóvenes scouts y militares españoles de la EUTM. Representación de lo que ha sido mi ministerio en este breve tiempo aquí. Lo dejo con el corazón lleno de rostros y vivencias, repleto de personas que forman ya parte de mí para siempre de un modo u otro. A muchos, seguro no veré ya más. Con algunos, quizás coincidiremos de nuevo, por eso de los caprichos de la vida. Con unos pocos, seguro, seguiremos viéndonos con alguna frecuencia. No podré olvidar nunca los esfuerzos hechos en estas últimas jornadas por Belfort, Maxim, Romarick, Mario, Didier, Tyzo, Yaya, Taffon,....y el pobre Kevin que se hizo kilómetros en moto sólo para darme un abrazo antes de entrar en la puerta sin retorno del aeropuerto. Son conscientes de que vivimos mundos diferentes y están agradecidos de que, aunque sólo haya sido por un tiempo, hayamos cruzado las fronteras de la desigualdad sobre todo y hayamos compartido una misma vida, los que la tenemos de modo muy diferente. Supervivencia para unos, oportunidades para otros, pero una misma vida. Así de injusto es este mundo lleno de fronteras y barreras artificiales que han logrado pasar de la imaginación a determinar la triste realidad de hacer de un mismo mundo un espacio separado y distinto, según dónde hayas nacido. Un año y medio lleno de experiencias preciosas, de retos, de interrogantes sin pregunta, sí de contradicciones quiero decir, de rebeldía e impotencia pero sobre todo de auténtica humanidad.
De todo ello me quedo con las visitas a las capillas y allí el acercarme a las casas del poblado, católicos y no católicos por igual. Visitando enfermos y recibiendo de ellos la caricia de una apenas mirada de gratitud y sorpresa, que en algún caso sería el mejor regalo antes de su muerte. Ilusiones de jóvenes, como Romeo, joven catequista en Dongo-Boyoba, quien deseaba fuera yo quien lo casara a él que ya había hecho sus deberes antes de ello y quería ponerse a bien con Dios y en Iglesia. Cómo corría, estuviera donde estuviera, cuando escuchaba el motor de la Toyota y salía a mi encuentro en la carretera. Venía agitando su gorra o su camiseta para hacerse ver y que me detuviera, aunque fuera sólo un instante y estrecharme su mano. Tras él, siempre un grupo de jóvenes y niños que siempre me sacaban algo para si beneficio. Un caramelo, una bolsa de algo que compartir. No sabían que sus sonrisas eran para mí el mejor don y que no podré olvidar aquel día de lluvia en mis primerizas que un palo infame en los bajos del coche hizo que la música y ritmos habituales del motor se tornaran ruido de avería. Ellos al punto, debajo del coche, rebozados de barro ni me dejaron salir y resolvieron el problema. Apenas yo me moje fruto de mi ventanilla bajada. Me parecía que aquella incesante y fina agua que a ellos limpiaba de tierra, a mí por el contrario me manchaba... Mo yeke bwa ti é! Tú eres nuestro Padre, me decían. Todo me parecía apenas nada para compensarles ese sentimiento.
Fueron capaces incluso, de buscar y donar un terreno diferente para la iglesia, cuando por diversas circunstancias la antigua capilla de Ste. Anne, hecha de ramas, no tendría viabilidad futura. La alegría de la comunidad de St. Martin de Porres en Bobúa. La organización de St. Rafael en Bokanga. La acogida cordial siempre y el compromiso de Ste. Marie mère de Dieu en Bangui-Bouchia. La pobreza extrema de Ngbokia. Senga y Bouchia con ese sueño de rehabilitar la que fue la primera capilla construíia en 1927. Mokinda y esa particular vitalidad en la pequeñez pero la autenticidad de las comunidades de Wamba. Escenarios y personas a los que me he acercado de la mano de Mario, de Yves, de Mathïas. Vidas que han entrado de lleno en el corazón y ya nada ni nadie las arrebatrá. Y ya en casa, Nadget, Audret, Frank y Olivier. Con elos he aprendido a ser patrón y a equilibrar trabajo y justicia con la generosidad. Yaya Emiliano, soeur Julienne y mamá Beatrice,.... nombres, personas, experiencias, vida compartida, inolvidable.
José Antonio, Romeck Juan, Manuela, Gabriel, Gladimiro, Everaldo, hermanos entrañables en IEME, Fidei donum, San Vicente de Paul y Maison Comboni. Ya en Bangui Maria y Blaise por un lado, Alma, Javier, Mª José de MINUSCA, el coronel Cervantes, Ignacio, Marcos, José Luis y resto de compañeros de la EUTM RCA por otro. Decíamos en la Eucaristía de este domingo, que Dios es sobre todo encuentro. Se ha encontrado por amor con nosotros en Jesús y nos llama a encontrarnos como hermanos los unos con los otros. No sabemos ni cómo, ni cuándo, ni con quien, pero es un gran regalo reconocer esta acción divina que se torna siempre fiesta con apenas nada que es en realidad todo: un poco de pan y un poco de vino. El dónde si lo sabemos, aquí y ahora, donde late nuestro corazón, allí está este nuestro tesoro. Sacramento de vida, signo de amor y de una presencia siempre significante y comprometida, transformadora de humanidad, bien en programas de formación, en proyectos o en evangelio, pero todos estamos llamados a vivir este encuentro saludable y lleno de vida. De Corpus a Corpus, a pesar de noche oscura también, no puedo si no dar las gracias por tanto recibido desde aquí y en distancia de familia y multitud de amigos. Ahora toca descansar un poco, que no olvidar, al contrario, buen momento para colocar de nuevo todo en el lugar que le corresponde. Para mí la canción del verano será "Singuila mingi!" un tema interpretado por todos y cada uno de los aquí citados, sostenidos por un coro ingente de quienes hacen que el Corpus no sea sólo un día de fiesta cuanto un estilo de vida cotidiano. Este tema y estas vidas compartidas se pueden cantar como un himno semejante al Pange lingua.
jueves, 19 de junio de 2025
EL BALÓN DE ESPAÑA
Se produjo el relevo hace poco más de un mes. Los he conocido el día en el que con motivo de la visita del embajador, nos reunimos una gran parte de la escasa colonia española. Militares que reemplazan a los que antes que ellos han formado la EUTM y quienes, a su vez serán relevados dentro de medio año. Personas entregadas al servicio de la formación en materia de defensa. Misiones de la Unión Europea que despliega en zonas conflictivas y que están en vias de normalización. Con sus acciones contribuyen a la estabilidad y a la mejora en seguridad, creo que "grosso modo" es esta su labor. Pero los traigo aquí y dedico grandemente en esta ocasión por que intuyo algo diferente en ellos. De entrada se están iniciando en el Sango y ello es un valor añadido a sus cualidades y tareas. Manifiesta este esfuerzo, un deseo sincero de que su paso por aquí no se circunscriba sólo a lo que está dentro de sus programas. Hay un componente actitudinal, vital, no escrito en papel, que les lleva a empatizar o hacer suya de algún modo esta ya complicada de por sí, sociedad. Entrar, aunque sea de puntillas con su lengua, es indicador de un espíritu humano grande y noble. Esta grandeza de corazón les ha animado a acercarse a una realidad deprimida en un rincón de la ciudad de Bangui. Sabia decisión en tanto que este contexto formará parte de sus vidas y profesiones por un tiempo.
Hemos tenido la suerte, Gabriel y yo, de ser sus cicerones y ser testigos privilegiados de este deseo de conocer para mejor ayudar. Así dos vehículos se han adentrado esta tarde, serpenteando las bulliciosas profundidades humanas, en la realidad de esta ciudad. Lo han hecho con la comunidad de Hijas de la Caridad de san Vicente de Paúl que presentes en las periferias de esta destartalada marea humana que llaman capital, conviven con la pobreza ofreciendo la riqueza de su testimonio, presencia y compromiso. En la escuela, la parroquia, la cárcel. Pedazos de apenas unos panes y unos pocos peces de bondad que repartidos con amor, respeto y delicadeza obran el milagro de considerar la dignidad de las personas, especialmente las más castigadas por la enfermedad, el olvido, el rechazo, el analfabetismo, el abuso. Estas realidades han sido el objeto de la presentación que las hermanas les han hecho esta tarde, cuando todos estábamos en torno a una mesa de amistad compartida.
Más allá de protocolos y normas que hay que observar por supuesto, han sabido salir y ofrecer, ofrecerse para que algunas de estas tareas puedan si cabe, realizarse con mayor holgura. Han podido palpar las calles horadadas y repletas de agua, barro, basura. Recoger las miradas perdidas de quienes han sido conscientes de su paso, aunque haya sido evanescente y fugaz. Han ido con su vehículo más lentos que yo con el mío, como si quisieran no perder detalle de lo que esta tarde se les ofrecía. Puede que incluso crean que no han hecho nada de extraordinario. ¿Acercarse no lo es? Salir de sí y hacerse otro es la recompensa de los valientes, de los que no se conforman sólo con lo que está escrito, de los curiosos que buscan el qué de las realidades para que les motive acerca del cómo poder ayudar a paliar, a transformar estas parcelas de humanidad herida, dolida, pobre. Un campo de fútbol marcado con serrín, unos niños que saludan, unas viviendas desvencijadas y fruto del maridaje de chapas y maderas sin concierto alguno, sin consistencia... todo nos habla de esta sociedad, estas gentes, este mundo que tristemente parece se ha acostumbrado, peor, se ha resignado a vivir de este modo. Y aquí tienes a unas mujeres empeñadas en poner, en nombre de Dios, en un descosido rincón humano, un poco de esperanza en medio de tanta miseria, inquietas por que otro mundo pueda ser posible, quizá poco a poco, pero ellas constantes en su determinación. Esta lección nos enseña que la paciencia todo lo alcanza, pero ¡qué duro es aprender a ser paciente, a soñar con el propio ejemplo, a respetar, a estar y no sólo hacer!
Esta tarde de jueves de corpus Christi, ha sido tarde de gozo, de encuentros, entre lo escrito y la vida, entre el papel y la piel, entre el programa y la persona, entre el despacho y el barrio, entre la voluntad y la decisión, entre el mirar y el guardar silencio, entre el ser y el hacer. Estimo que esta es una característica de nuestro espíritu hispano, íbero y que nos permite reconocernos no sólo como agentes de algo que nos viene dado, cuanto protagonistas de lo que está por venir y es fruto de la inquietud y generosidad de nuestro corazón y que sólo será posible si nos ponemos en actitud de ello. Esto destaco de estos hombres que en el desempeño de sus tareas, parecen urgidos a algo más y ese plus es lo que da sentido a lo vivido esta tarde.
Un balón con los colores de la enseña nacional y nuestro escudo constitucional, puso el punto final. Bueno, no sé si es de verdad el final o el principio, el saque inicial de un partido que está aún por jugar. Deseo a este grupo de compatriotas el mejor de los resultados en aquello que realicen durante este tiempo aquí. Banquillo no les falta y además del bueno. Nuestra gratitud como misioneros por este gesto y detalle de acercarse a nuestras vidas y estos nobles deseos de ayudar. Nuestra admiración de igual modo hacia todos y cada uno de ellos por su, en definitiva, misión también.
sábado, 14 de junio de 2025
DE FLANDES AL CIELO, VIA ÁFRICA
Llegamos casi a la par, con unas semana de diferencia. Yo vine primero, precisamente ahora hace dos años. Dos años me sacaba él en edad. Neerlandés, no podía negar su identidad con su altura, su tez pálida, ojos azules y cabellos rubios. Venía de la mano de un programa misionero para laicos,- Week voor de Nederlandse Missionaris (WNM) - Combonien Laien Missionare-, urdido en su país con no pocas dificultades y después de diversas negativas en Francia. Ello fue objeto de algunos diálogos entre ambos, porque yo en mi estancia previa en Paris con Missions Etrangères (MEP), tuve el desagradable encuentro con el obispo encargado de misiones de la francofonía africana y ya entonces me anticipó que con RCA no había ayuda que esperar porque era un país "en rojo". Una vergüenza que también y sobre todo en su Iglesia madre piensen así de esta tierra. Misma expresión manejó Erik a propósito de su proyecto y los dificultades que hubo de sortear para hacerlo realidad. Le llamó siempre la atención cómo hablando de su pais, yo pronuncié "Gröningen", me sonrío al recordarlo. Puso sus ojos en grande y exclamó: ¡lo dices como nosotros! Yo jugaba con ventaja por el alemán y mis entrañables amigos de esa universidad neerlandesa. Mucho nos reíamos a propósito de los Tercios de Flandes y la "anti hispana " ciudad de Leiden. En fin, recuerdos de los inicios de nuestro trato.
Casado con Godelieve, formaban una familia junto con Boaz (13), Shifra (10) y la pequeña Hadassa (6). Estaba aquí a temporadas. Su tarea era coordinar la Escuela de Catequistas que durante cuatro meses concitaba en torno a la formación a los /las catequistas y sus familias en un número aproximado de 40. Biblia, teología, pastoral, liturgia, eran los núcleos que estructuraban durante ese tiempo en sus largas jornadas de pupitre, seis días a la semana, sábados incluidos.
Sango no usaba, se dirigía a todos en francés y siempre con un papel por medio, al mejor estilo colonial. Exigente y serio con los contenidos docentes, le veías ir y venir de un lado a otro, con la prisa propia de quien pone el énfasis sobre todo en el deber, en ello le debieron educar y era buen apóstol de este principio. Estuvo también en M'bata con los catequistas del Decanato, presentándoles los tres catecismos nacionales para la iniciación cristiana. Su familia llegó a venir al completo en una ocasión, aprovechando las vacaciones escolares de pascua del año pasado. Este segundo año fue muy difícil para él por cuestiones propias del matrimonio y la misma familia. Es muy difícil esta situación de misión si no es asumida y acompañada por todos. Al regreso de Navidad estaba especialmente triste y a mediados de febrero, acabado el curso de formación, se regresó, confiándome sería para no volver más. La víspera de embarcar, estuvimos tomando una cerveza contemplando el curso del Oubangui y su tristeza de nuevo tornó silencio. Ese silencio que le acompañaba a menudo y que no era tanto reflexivo cuanto de cerrazón. Consciente de la crítica que se le manifestó en la evaluación del curso, no alcanzaba a superar el hecho de que todo se centrara en él, al punto de apenas destacar y valorar lo que de bueno hubo. Hablamos del tema racial y su importancia en ello, hablamos de la forma de ser de los mismos catequistas, de las parroquias, los curas,... hablamos de casi todo hasta que se sumió en un silencio sólo atendido por su mirada. Había tirado la toalla, lo intuí, y sospechaba que aquí no quedaría la cosa, porque me habló también del naufragio de su proyecto familiar, su deteriorado entorno paterno y su incapacidad también por afrontar ese escenario de enfermedad de sus longevos padres.
Todo, todo, lo replegó en un momento determinado al silencio y sólo contemplaba el horizonte, el curso del agua, y su mirada se fundía en la otra orilla, perdida hacia la población de Zongo, ya en la República Democrática del Congo. La tarde fue cayendo y dió paso al tímido brillar de las lucecillas de las casas, luces del todo incapaces de iluminar la escena. Apuró su Mocaf y me hizo un gesto para disponernos a volver a casa. La cena también en silencio, sólo interrumpido para preguntarme si mañana le llevaría al aeropuerto yo. Le dije que sí y un gesto tímido y espontáneo hizo que en mi hombro descansara su mano. Cuando al medio día siguiente lo dejé en el aeropuerto, repitió ese mismo gesto para mí, dentro del coche. Tomó sus maletas y entró en el barracón del control sanitario. Salió y ni siquiera giró su cabeza para despedirme de nuevo, porque yo seguía en el coche. Como si quisiera olvidar, su paso era rápido y firme hacia adelante, adentrándose ya en el pasillo del aeropuerto, donde le perdí definitivamente de vista.
Hacía apenas unos días que habíamos ido a la ACATBA/SIL y allí fue en el único lugar que le he visto disfrutar. Tanto como cuando sacábamos a colación alguna cuestión de hermenéutica bíblica del Antiguo Testamento. Le decía yo que entre su devociones por la teología paulina (judía) y por el Antiguo Testamento, era más veterotestamentario que yo, que lo soy, pero por estudio, porque mi entraña es el Evangelio. Siempre me pareció su ser católico un tanto particular, con no pocos aderezos de un protestante. El trato y uso que hacía de la Escritura, cómo abordaba algunas cuestiones dogmáticas, la oración... En todo caso era él. Allí, a esta Asociación para la traducción de la Biblia, volví hace unas semanas para participarles que nos había dejado en los primeros días de Mayo. Nadie sabemos muy bien de lo que somos capaces de hacer, en un sentido y en el contrario.
Yo al conocer la noticia, busqué entre mis whatsapps con él, los del pasado verano, donde entonces me facilitó el correo de un comboniano alemán que conocía él bien. Le hice llegar en estas circunstancias un mensaje para que se lo trasladara a Godelieve. No tuve contestación alguna y hace unos días me puse en modo búsqueda hasta que creí dar con ella directamente. Le puse un mail, aun a riesgo de confundirme. Mail enviado, recibido y felizmente contestado después de unos días. Sí era ella. Me escribió un agradecido, sincero y extenso mensaje de 11 páginas, relatándome todo, cosa que le agradecí porque me permitió entender un poco mejor a Erik y sus circunstancias. Había recibido también mi primer mensaje que usaron el día de su funeral.
La misión tiene también páginas como ésta, tristes pero a la par llenas de enseñanza que aprender. La dilatada experiencia de Erik por numerosos países no fue antídoto para esta última. Me pongo un poco en su lugar y la angustia vivida por él en la lucha con su carácter creo ha sido ingente. Me consuela saber que cuando él ha querido siempre me ha tenido cerca y yo he sabido estar ahí con mi confrontado modo de ser mediterráneo, aceptando el cómo, cuándo y cuánto ha querido compartir desde su ser centroeuropeo. Me alegra haber persistido también y al final dar con Godelieve, a la que creo he hecho bien y me lo ha reportado al mismo tiempo a mí. Y ahora sólo queda sumirnos en el misterio de la oración, por él, ella y esos tres críos que son reclamo de vida. Manipulando a san Pablo de quien Erik era fiel admirador, puedo terminar hoy diciendo que "la misión está siempre cerca de cada uno, en los labios y el corazón" (Rom 10,8). Erik, desde aquí, blog que tú conocías te digo: gracias por el bien que Dios ha hecho a tu través.
martes, 10 de junio de 2025
IDAS Y VENIDAS
Han sido estas jornadas previas a Pentecostés, días de cierto ajetreo y sin poesía, os los comparto. Por un lado la visita del Provincial y Delegado de los Paúles me han hecho de nuevo sentir el calor humano de la familia de san Vicente. Afables y siempre sonrientes Carlos y Miguel, ambos colombianos, han visitado a la comunidad de aquí formada por Juan, Henri y Héctor. Colombianos y Congolés, están en la lejana parroquia de Boganangone. Una vida discreta pero cercana a la realidad y sus protagonistas: el pueblo. Cuando hablan no se les llena la boca de palabras grandilocuentes, como acostumbra el clero local, que por lo general envuelven en regalo la nada. Ellos son sencillos y representan muy bien aquello que decía su cura de les Landes, que "el bien no hace ruido". Siempre encuentras en ellos la sincera acogida fraternal y el apoyo cordial de quienes se saben en misión. La visita obedece a su deseo de abrir parroquia en Bangui y de este modo con la llegada de alguno más reforzar su presencia y ayudarse en la extenuante tarea evangelizadora que caracteriza a esta tierra. Con ellos he compartido estos días diversos tiempos desde que pasaron por casa a saludar y compartir su apretado programa de semana. Hemos tenido tiempo también para vivir la alegría del encuentro con las hermanas Hijas de la Caridad que nos han abierto su casa en un barrio muy pobre de Bangui, tras la parroquia de Fátima.
De otra parte, el P. Romek también compartió otra jornada en torno a un café. Él y una de las laicas polacas, regresan de vacaciones. También él es sacerdote diocesano de la diócesis de Tarnov y está en misión aquí desde 2019. Hombre cercano y directo es a la par profundo y jovial. Trabajador nato, ha realizado también no pocas instalaciones solares, antes de que lo hiciera ahora Pepe. Se merece un descanso, que procura cada año, urgido también por lo duro de esta tarea aquí. Regresará dentro de mes y medio, pero ya me anticipó, que dejará la misión de Bagandou. Aún no sabe si quedará aquí con otros compañeros, irá a otro lugar o se regresará. Primero ha de descansar.
Llegaron también de Grimarí los padres Abraham y Gladimiro. Abraham arrastra un paludismo que lo ha dejado K.O. Como aquí se confunde todo porque no hay labor de diagnosis alguna, después de haberlo subido al St Joseph Hôpital y de haberle puesto tres inyecciones, como persiste su malestar, ahora dice que puede ser Dengue, que lo padeció en Togo y parece no lo curó bien. El caso es que toman a diestro y siniestro amoxicilina, paracetamol,... Es delirante esta situación donde la sintomatología te puede llevar a sospechar que tienes una cosa u otras cuantas. Te pones a luchar pero no sabes muy bien contra quien. Ahí está el hombre, un día mejor y otro de aquella manera.
Además llegó el otro día el padre Jonas, un misionero nativo de unos setenta años. En el transcurso de la eucaristía se puso malo y lo llevaron a la cama. Yo estaba celebrando en el Monasterio. Cuando llegue, estaba muy mal, desorientado no acertaba ni a hablar. De mi botiquín saqué el tensiómetro, pulsioxímetro y termómetro. Constantes normales, oxigenación aceptable y temperatura normal. Sólo quedaba hacerle una glucemia. Reveló este último análisis que estaba en hipo con apenas 39. Rápidamente le suministré azúcar y después de un tiempo y diversos controles, se estabilizó. Aquí la diabetes es un problema muy extendido. Cuando regresé después de una intensa mañana, el hombre me dio las gracias y yo ya le dije que ha de visitar un médico.
Para remate de fiesta y de encuentros, diversas personas de los contingentes de la ONU, sobre todo portugueses, han venido a despedirse, porque transcurrido sus seis meses aquí, retornan a casa. Son gente amigable, educada y agradecida. Los españoles nos hemos juntado hoy en torno a la figura del Embajador que ha venido de Camerún para encontrarse con apenas la veintena de la colonia española de aquí. Un rato compartido con compatriotas militares, Ong´s , policías y miembros de la UTM. Estábamos sor Carmen, Hija de la caridad y yo en representación de los cinco misioneros españoles que estamos por aquí.
Ayer noche del domingo de Pentecostés, estuvimos viendo la final de la UEFA en el Sango, un local "chill out" hecho para el personal occidental. Ya han colgado una bandera rusa..... ya sabemos que el negocio no entiende de colores... El caso es que nos contentamos con la victoria de Alcaraz y con ser subcampeones. Un gozo que los campeones sean los portugueses.
Y así ha transcurrido esta semana de visitas, agenda, entradas y salidas de gente que de una u otra forma tienen relación con nosotros, los misioneros. No está mal dedicar aunque sean unos pocos días al año a este menester, aunque parezca en esta ocasión que ha coincidido todo a la vez.
FIN DE PISTA
Hay palabras y lugares que todos guardamos en el libro de nuestras vidas con una honda significación y sentido. Todos tenemos palabras, olor...
-
Al venir en Misión, hacer tu equipaje, te exige ser selectivo y fundamental en lo que tienes que traer. Es verdad que el mundo digital favor...
-
Dicen que estaba sentado en su oficina y que al paso de Jesús, escuchó "Sígueme!" y no se lo pensó, o mejor sí, tanto que al punto...
-
Un pasaje del antiguo testamento que siempre me ha fascinado porque refleja muy bien la amistad, el cariño, la fidelidad, la fe y el compro...



