En 1782 Joseph Montgolfier, junto a su hermano J. Étienne pusieron en suspensión el primer globo aerostático. Quince años después el primero, ideó un sistema natural, ecológico y sin necesidad de energía externa para el bombeo de agua. Como los sacramentos, se basa también en 7 principios cuyo cinético efecto de cada uno permite obtener, con la ayuda del impulso secuenciado de un martillo o ariete, un flujo constante de agua conducida a una altura mayor de donde esté su toma. El nombre le viene de su simpleza y sencillez. El caso es que tenemos une pompe Bélier en la misión de M´Baïki.
He bajado hoy a verla al río. El P. Jean de Dieu, un sacerdote de aquí, ahora en vacaciones puesto que normalmente está en Francia. Ha sido mi guía y ha explicado el sistema, de pura simplicidad lógica y comprensión físicas. Es increíble que dicho sistema, propulsado por sí mismo, suba agua a la misión en un recorrido en pendiente de unos 800 mts. Lo hace por un conducto enterrado y hecho en hierro para minimizar las vibraciones que produce el ariete del sistema. Ingeniería sostenible y elemental traída aquí por aquellos misioneros Espiritanos de principios del siglo XX, gigantes personalidades cuyas innovaciones y logros de aquellos momentos, permiten que hoy tengamos lo que tenemos.
Los trabajadores de la propiedad me dicen que notan que he avanzado. Ya mantengo conversaciones en Sango, aunque básicas, pero fluidas y sin temor a equivocarme. La corrección es algo fantástico, te ayuda siempre a mejorar. Estos próximos días estaré en la capital, en Banghi. Asuntos del visado de permanencia en el pais, compras y diversas gestiones. Aprovecharé para verme con Mermoz, el joven de la telefonía, quien se comunica conmigo desde mi llegada. Joven también educado, siempre disponible a mis consultas. Sorprendido estoy de este plus de una mera actividad comercial que surgió un día a mi llegada. La verdad es que una vez resueltas mis dudas técnicas, él me plantea las suyas vitales. Creo que también él es una persona puesta en mi camino. Hablé con Fernando, el laico zamorano que está en Sudán del sur. Muy contento con la sorpresa de contactar con él. También con María, misionera zamorana a quien daba en Camerún y está en casa en lo que es ahora su misión, cuidando a su anciano padre. Acontecimientos y personas que como le Bélier, hacen que la vida fluya por sí misma.