martes, 20 de mayo de 2025

LEÓN

Hoy una entrada breve. Si Francisco ha sido despedido desde aquí casi en silencio, a juzgar  por las evidencias de grupos sociales de curas y asistencias a los funerales organizados, León XIV ha sido acogido sin grandes halaracas ni muestras de emoción especiales. Ni siquiera he percibido mensajes o actitudes eufóricas por su condición de misionero. Mensajes de educación contenida y, eso sí, alegría por tener Papa, pero.... apenas nada más. Ya he dicho que la sensibilidad eclesial de este continente se quedó anclada con Juan Pablo II. He manifestado en las quinielas que se hacían sobre el candidato a sucesión que "africano......... debía esperar", como así parece ha sido finalmente. He de confiaros que pensé primero que un asiático tomaría las riendas, por eso de ser el continente donde la fe parece crecer sobremanera. Viendo después las fotos del cónclave, me río porque me aplico aquello de "no estás lejos de la voluntad de Dios", en tanto que Prévost estaba entre Tagle y el bueno de Sako. Digamos que mi intuición no estuvo lejos físicamente de lo que después resultó ser esa difícil respuesta entre el Espíritu y las voluntades de los padres purpurados. 


Días de análisis y miradas con lupa a gestos y palabras. Mi admirado y querido José Luis Pinilla S.J. me envió su percepción preliminar publicada, cargada de mucha sensatez, aderezada por la prudencia del que conoce ya las sendas de la vida. Expectativas son muchas y buenas sensaciones también. En este momento que sea norteamericano no es cuestión baladí. Que tenga un recorrido universal tampoco. Que cuente en su haber una dilatada vida de misión, ya es un plus importante. Tengo buena impresión de lo poco que llevamos con él. Su buen hacer en el Dicasterio de Obispos le permite conocer y tomar el pulso a la Iglesia en sus diócesis y pastores. Estos días han sido días de emoción y un poco pegados por demás a la Redes. La ceremonia del pasado domingo, amplia pero sentida, llena de gestos muy elocuentes. Esa mirada emocionada al anillo, ya en su mano. esa mirada confidente al báculo de san Juan Pablo II, esa calidez en los saludos. Todo apunta maneras, buenas maneras, creo. Ha respetado la agenda de Francisco, con Nicea como primera salida y ese abrazo a los cristianos de oriente, en esa su llamada permanente a la unidad. Ahora empezarán también miradas de lupa, con minucias a cuenta de si de nuevo hace  uso de los aposentos pontificios como su residencia o no..... Está en su derecho y ahí, creo, no se debate nada. Francisco fue libre para tomar una decisión, que fue la suya. Él hará lo propio también. El nombre, con clara alusión a la impronta social del mensaje evangélico. Su escudo con esos guiños a su pasado emigrante y de igual modo su impronta agustiniana. De lo primero reza el azul y mi querida flor de lis. De los segundo un corazón sobre unos libros. 

Quienes le conocen dicen que habla poco, pero escucha mucho. Es de carácter observador y detallista. Creo es un papa para estos tiempos en los que la economía amenaza con liderarlo todo y justificar de igual modo incluso hasta la guerra. Esa opción preliminar por la paz y la búsqueda de la dignidad humana sobre todo, son dos aspectos que definen muy bien este tiempo en el que estamos. Su edad presagia un recorrido intenso en el que se pueda ir acariciando los ejes de lo que será su pontificado. Que sea misionero, repito, es algo muy importante porque conoce bien esas latitudes de nuestro mundo y humanidad, que aún están deseando ser tocadas por la gracia. A cada papa hay que aprender a quererlo y ello requiere hacer camino juntos. Nunca he entendido esas posturas, incluso dentro de la Iglesia, de rechazo. Todos aportan algo del conjunto de la Iglesia para que el Evangelio siga resonando en el corazón de la humanidad. Son como retazos diferentes de un mismo y precioso paño. De éste me admira de entrada su temor y temblor  ante lo que le han confiado. Como en su primera alocución manifestó, en todo vencemos si permanecemos juntos.  Damos un paso al frente, con esperanza, guiados por este nuevo pastor de la iglesia universal. No se si en África, que es aceptado, será también secundado. 

martes, 13 de mayo de 2025

TENIENTE DE NAVIO

Cuando el día despunta, me llega la noticia de que Gracia, ha empezado a caminar ayudada por sus muletas. Imagino verla y que no se crea que el milagro haya sido posible y ahora contemple, como todos, que la tierra es para pisarla, andarla, marcarla con nuestras huellas, pero nunca para reptar y arrastrarse dejando tras de sí una estela de fricción a modo de condena y dolor de la existencia. Sus pisadas ahora serán torpes, incluso también difíciles, pero irá ganando firmeza, porque Gracia es fuerte y la sostiene su mamá y la amparan todos sus amigos. Seguro volverá a la escuela, pero de otro modo, transformada, como un día hicieran los magos de oriente, como otro día hicieran también los discípulo de Emaús. Seguro que nunca olvidará que fue un via crucis, el acontecimiento que la redimió de su postración. Gracias a los padres de Grimarí, Abraham y Gladimiro por hacer posible la superación de este calvario.


El día continúa con rostro de mujer. Una teniente recién llegada para su estancia de un año en esta tierra al servicio de todos esos valores que tanto necesita este pueblo y sus gentes. Fue bien precedida y mejor anunciada por otra teniente también con la que no pudimos tener tristemente mucho trato a cuenta de las circunstancias. Ella ya se regresó a su país después de una estancia similar. Ambas comparten nacionalidad ecuatoriana. El caso es que, usando términos militares, "mi teniente", en apenas unos pocos encuentros que hemos tenido, ha superado y con creces lo que sobre su persona anticipó su compañera. Tenía que hacerme entrega de un envío que desde su país le hacían llegar a su compatriota y amigo mío el Padre Gladimiro. Una mujer joven, jovial de espíritu y seria en el ejercicio de su profesión. Sabe quien es, lo que representa y cómo ha de estar en cada circunstancia. Su personalidad cautiva admiración, al menos es la experiencia de mi breve trato con ella. Hemos compartido momentos en su residencia junto con otros compañeros de Argentina, Perú, Honduras, Uruguay, Brasil, Bolivia, Jordania.... Hemos disfrutado también de algún encuentro con los misioneros combonianos. Irá destinada a una base donde convivirá en el contingente con Nepalies, Pakistanies,  Banglasdesíes y Ruandeses. Todo un reto que forjará aún más su médula castrense. Aprovechando sus últimas horas entre nosotros antes de incorporarse, hemos disfrutado de diversos momentos donde las vidas se abren y comparten, a partir de ese humus interior que  nos ganamos a pulso de los otros: la confianza. Ese terreno cuasi sagrado siempre por estrenar, por explorar. 

La verdad sea dicha, acercarse en esta pascua a diversos contingentes me ha hecho descubrir con frescura, ya lo dije con respecto al Burundés de Grimarí, su base humana, acercarte a sus personas como también lo somos cualquiera de nosotros. Ellos visten uniforme y entre los trazos de mimetización destacan los colores de sus tierras y orígenes. Otros vestimos clerygman, pero debajo estamos siempre cada quien. Llenos de ilusiones y cansancios, miedos y logros, con entornos y familias, situaciones particulares y genuinas que así nos tallan también a cada uno. En este caso y con emoción compartió su inmediato proyecto, más importante incluso que el profesional,  el vital de contraer matrimonio dentro de unos meses. Hombres y mujeres de carne, hueso y espíritu que también se juegan todo por los demás y todo de igual modo por aquello que debe garantizar una sana vida común. Hace apenas unas semanas fueron de nuevo objeto de emboscadas con el fatal resultado de alguna muerte.


Hemos tenido la suerte de irnos conociendo, irnos abriendo a este mundo de Naciones Unidas y acercarnos paso a paso a personas, estrechar manos en despachos, escucharnos y así el mutuo conocimiento ha producido la ayuda pertinente en aquello necesario para trabajar, Sobre todo nos hemos ganado el respeto y admiraciones mutuas por las vocaciones desempeñadas, que aún siendo diferentes, tienen como destinatario final siempre a las personas. 

Pero de esta mujer me quedo con sus horizontes,  en los que intuyo hay tanto de mar como de cielo, esos que la han llevado a través de mares y océanos a trabajar antes en otras misiones en el Sáhara o en Egipto. Toda singladura es una perfecta parábola de la vida que te hace tomar conciencia de tu frágil pero útil presencia en medio de la inmensidad del agua. Partir y dejar atrás patria y familia, para hacerles un hueco en el pasaje y así acompañarte en aguas enfurecidas, tormentas, días de calma chica o noches donde la luna reposa en el manto negro por el que surcas. Aferrarte a una foto, un objeto, un recuerdo, unas letras,... como talismán y sacramento de un amor que es más fuerte que cualquier amenaza y distancia, porque es una vocación, un quehacer.  Y todo ello con la esperanza de tocar un día puerto de destino para después de cumplida la misión, retornar al que un día te despidió, te confió y te ha acompañado de tantos modos, ese que se ha dibujado también en miradas vidriosas, lágrimas del alma. Así imagino sea la vida de un marino, su vida. Todos somos de algún modo grumetes en este periplo que es la vida. Es de agradecer que en alguna ocasión, como la presente y paradójicamente en el interior de este continente, en el corazón del África, en tierras sin mar, nuestros cuadernos de bitácora se llenen de nombres que nos permitan acariciar con compartida intensidad nuestra propia condición.


Hacernos entrega de una insignia, una bandera, una medalla, es en sí hacernos inmerecidamente partícipes de todo lo que cabe en el petate de la vida de una persona. Hacernos llegar el agua a la misión es un modo claro de llenar nuestras vidas de aquello que precisamos para vivir y de igual forma paras ayudar a vivir. a otros. Cuando se tiene el corazón lleno de horizontes,  con ul noble y elevado sentido del deber, como "mi teniente", el navío llegará siempre a buen puerto, porque se ha ganado el respeto de las olas y el reconocimiento de la tripulación.   

viernes, 9 de mayo de 2025

LEVÍ Y LOS DOS CRISTOS

Dicen que estaba sentado en su oficina y que al paso de Jesús, escuchó "Sígueme!" y no se lo pensó, o mejor sí, tanto que al punto se puso en camino tras Él. Esta  escena del Evangelio a la que dio forma, color, sombra y luz magistralmente Caravaggio ha sido su historia y su vida también. De la evaluación de riesgos y finanzas  pasó a firmar un cheque en blanco con su vida y destino. Dejó las seguridades atrás para abrirse al horizonte de la entrega. Deseó ardientemente ser de los suyos, de esos que cuando se uncen a la tarea, no miran atrás. Hijo de su tiempo era un comunicador profundo y diáfano a la vez,  con cierto ADN de jesuita con quienes tanto y bien colaboró. Con una gran convicción en esto que forma parte de nuestras vidas y definimos como digital, como espacio para situar también a Dios. Supo transmitir bien en el aquí y ahora de nuestro mundo y de la Iglesia. El resultado fue siempre, no podía ser de otro modo, un mensaje cautivador y de calidad, creativo y fiel. Empatizaba con su mirada despierta y su sincera y amplia sonrisa. Adoraba a su familia, a sus amigos. Experimentó la sequedad del desierto cuando sus pasos parecían no avanzar hacia el horizonte tan deseado, detenidos por esas nubes bajas que a veces pretenden confundirnos y zancadillean con sus sombras.  Su inquebrantable ánimo actuó y con perseverante paciencia y comprensión llegó a su tan ansiada meta. Tanto la deseó que apenas la ha dejado estrenada en su aún recién iniciada luna de miel sacerdotal. 

¡Javier, Javier ha muerto! me comunicaban el miércoles a primera hora de la tarde mientras era testigo de la entrada de los cardenales en la capilla Sixtina. Creedme que me costó asociar lel anuncio dramático de esa muerte muerte con su persona hasta que descartadas otras opciones me invadió un instante de silencio al venirme a la mente su rostro  y un escalofrío irrumpió en mi interior. Un Javier recién estrenado, parecía imposible fuera él.  Entusiasta, lleno de vida, cordial, cercano, amigo de todos, contento,.... todo ello, ciertamente se apagó en un instante como por efecto de un soplo que detuvo el latido de su joven corazón. Inevitable ha sido, en las horas después, no volver a traer del recuerdo a Valentín. Inevitables las preguntas sin alternativa de consuelo. Inevitables los rostros que a mi mente venían de la gente conocida de las parroquias de Toro, los pueblos y cofradías, gentes en definitiva de esa bendita tierra que lo acogieron igual de bien que un día hicieran conmigo, aceptándonos como suyos. para siempre. Inevitable recorrer la lista de quienes en este tiempo han ido haciendo senda también.  David, Alfonso, Casimiro, José, Antonio, Marcelino, Domingo,.... Una Iglesia en camino que hoy se iniciaba a dar un paso adelante, valiente, tras la marcha de igual modo del Papa Francisco. Inevitable de igual modo no ponerse en la piel de los suyos, su familia y de aquellos que empezaron a serlo también, de un modo especial, los pequeños y jóvenes de la comunidad educativa del Amor de Dios, también las hermanas. 

Todo, todo parecía inevitable y la tristeza y el silencio anidaron en mi interior. Me parecía que ya nada de lo que todo el mundo hoy estaba pendiente, era importante. En el oratorio, lugar de mi refugio en estos momentos, encendí el cirio pascual. En medio de las sombras mis sollozos y oración y una llama que vislumbraba el rostro de un hombre, n esta ocasión con rasgos africanos, más joven aún que Javier, clavado en cruz parecía dar sentido a tanto dolor con sus palabras: "a tus manos encomiendo mi espíritu... Todo se ha cumplido!". Recordaba encuentros, momentos, experiencias, sueños,... y de cómo hacía apenas unos meses este mismo lugar acogía mi oración por él, unido a toda la iglesia diocesana en el momento mismo en que era ordenado sacerdote. Hoy, de igual modo, misteriosamente unido a todos, velaba su vida, mientras un incesante reguero de la noticia se abría paso por las redes. Besé un día sus manos gracias a a quién lo hizo por mí y estuve presente en su despedida también a través de su misma persona. Amaba a la comunidad dominica de Sancti Spiritus, como sugerente ámbito en su comunidad, que le motivaba a hablar a Dios de los hombres y de igual forma hacerlo a los hombres de Dios.

No puedo por menos de dar gracias a Dios por su vida y de igual modo por su súbita muerte. Él ha vivido en intensidad lo que a otros parece nos llevará más tiempo. Su vida ha sido todo un testimonio, como de igual forma lo ha sido su muerte. Al concluir la intensa estancia en oración y apagar el cirio, un generoso hilo de humo ascendió serpenteando el ambiente, y fie la imagen elocuente que me permitió compartir mis primeras palabras, escritas con trémula emoción, sobre él. Un soplo, una luz, unas sombras, un llanto, un silencio. Ahora serás tú quien nos escuches, quien también me escuches. Eres semilla buena sembrada en esta tierra, regada con el cariño de tantos y esperamos, seguro que darás buen fruto. 

Mientras se celebraba tu funeral, la Iglesia universal acogía al sucesor de Pedro en la persona de un misionero. Horizontes amplios para el anuncio y la vida del Evangelio, seguro!, futuro que te gustaría haber surcado aquí pero que lo harás ya del otro lado. Mientras se celebraba tu funeral, me comunicaban que Gracia, la niña de la capilla de Labamba objeto de la precedente entrada de este blog, gracias a aquél encuentro de viernes santo, había sido operada hoy también por el Dr. Onimus. Esta primera intervención será el comienzo para su puesta en pie. Ya no tendrá más que ir a la escuela en brazos de nadie, tampoco mirar a todo el mundo desde el suelo. Entiendo son brotes de vida, de esa Vida a la que tú ya te has incorporado tan prontamente y que nos ha dejado ahora un poco así.... pero que con el tiempo entenderemos su razón y su porqué. 

Me quedo con la gratitud de haberme dejado caminar contigo, de saber que tu paso ha dejado huella de algún modo en todos los que te hemos conocido. Esas huellas que nos acercan más como hermanos y nos orientan con alegría hacia Él. Huellas de gestos como los que realizabas este jueves santo, tu único jueves santo sacerdotal, sirviendo a tus fieles, lavando sus cansancios, acariciando sus heridas y besando sus vidas. Huellas que me quedan en el corazón de tantos paseos, amigos compartidos, veladas en el teologado, mensajes en la misión... Javier aquí todo nos parece aún largo, pero tú ya en eternidad, seguro simplemente nos dices hasta pronto. Sigue mirándonos, sigue sonriéndonos como lo hacías. Tu mirada y sonrisa la vislumbramos en León XIV, en Gracia, en tantos con los que topaste en tu vida, y sobre todo en ese Cristo de Javier, tan comunicador en el silencio de ese castillo interior tan de Jesús y tan misionero a la vez. Quizá de nuevo pronunciara hace dos días tu nombre, que es también el suyo, y escuchándolo lo has seguido, en esta ocasión hasta el nocturno mar adentro. Tus redes, unas y otras, serán también copiosas.

domingo, 4 de mayo de 2025

GRACIA

Hay detalles en la vida cotidiana que pueden pasar inadvertidos. Mimetizados o confundidos con el ambiente pasan desapercibidos. Cuando uno está acostumbrado a estar atento a los márgenes de la vida, lo que ocurre en los bordes del camino cobra su protagonismo y abandona su escondido papel secundario. Así me ha pasado con ella. Tarde de viernes santo en Labamba. Llego de celebrar en la base de MINUSCA con el contingente burundés. Han cantado toda la pasión en kirundi. Preciosas voces masculinas han ido dando tono al drama. Labamba es una capilla populosa y animada a unos tres kilómetros de Grimari. Encuentro a toda la gente en el cruce de la carretera y el camino que conduce hasta la capilla. Un camino estrecho que se abre paso entre árboles, riachuelos, cabañas y que termina en la puerta misma de la capilla. Se disponían a prepararse para los oficios con el vía crucis. Me adelanto con el coche hasta la capilla y me retorno rodeado por una progresiva nube de niños que al verme hacer el camino al encuentro de todos, se van sumando con trote alegre al ritmo de mi paso. Me uno al grupo en la tercera estación.

De rodillas escuchamos el texto bíblico y la reflexión pertinente a cada parada. Entre una y otra estación, reanudábamos el camino cantando. Confundido al principio por el populoso barullo cargado de frescura y novedad, poco a poco fui entrando en el espíritu y la atmósfera del cortejo. En la quinta estación  es cuando echo la mirada más allá de lo que me rodea de inmediato y mis ojos se fijan en una niña que sentada a una distancia prudencial de la comitiva me mira con ojos grandes, limpios, preciosos, al punto de fijarse mi mirada en ella y es entonces cuando me adentré en su entorno.

Al concluir la oración, ponernos en pie y seguir el camino de la cruz al ritmo de las canciones, ella seguía postrada en el suelo hasta que un joven, la tomaba en sus brazos  y la acercaba hasta la siguiente estación, donde la depositaba sobre tierra o, si en su lugar había, sobre hierba. Tenía una malformación en los tobillos, creo que es el pie equino varo aducto congénito, ya sabéis, pies inversos. Una deformación demasiado habitual por aquí y alguna explicación tendrá. El caso es que esta cria me cautivó la atención ya para todo el recorrido. El gesto cirineo se repetía estación tras estación, una acción que me llenaba de emoción ante tamaña caridad y cariño ejercidos con la pequeña. Inmerso en el grupo de gente fui interesándome por ella. El joven no era familia, sólo un vecino. Un enjambre de niños los arropaba, tanto en el itinerario como en las pausas. Al llegar a la capilla y disponernos a empezar los oficios, la busqué con la mirada y sólo divisé las espaldas del joven que la portaba a lo lejos y se adentraba en el poblado, perdiendo la vista de la escena al hacer incursión tras un enorme árbol. He de confesaros que durante toda la celebración la imagen de aquella sonrisa, aquella mirada, aquél reiterado gesto de generosidad, no se me borraban de la mente. Acabamos los oficios ya entrada la noche.

El sábado, por la mañana, volvimos a Labamba para instalar allí parte del obsoleto material retirado de la misión de Grimari. Una vez hecho el trabajo y antes de volver a Grimari, pedí a los niños me acompañaran a su casa, quería conocerla y saludarla. Fuí al coche y cogí un tetrabrik de zumo de maracuyá que me regalaron el viernes en la base de la ONU, tras celebrar con ellos. Así con la algarabía de los niños me adentré en el poblado y sus callejuelas hasta dar con una casita rodeada por un vallado vegetal. La niña, de nuevo me localizó antes que yo a ella, y arrastrándose veloz y vivamente, se acercó hasta mí y me abrazó las piernas por los tobillos. No puedo deciros lo que sentí en ese momento, pero fue un instante diría yo evangélico, porque a la cabeza me vinieron muchos recuerdos de Jesús recogidos en los Evangelios. El bullicio infantil dio paso a un silencio tejido en corro de quienes expectantes parecían crear esta milagrosa escena.

Me agaché hasta la altura de su mirada y le pregunté por su nombre. Grâce, me dijo. "Biri mbi ba awe ti mo, mo inga? (¿Ayer te ví, sabes? ), ¡Mbi inga! (¡Lo sé!). La mamá se abrió paso entre los pequeños, sosteniendo a un hermanito pequeño en sus brazos y cadera. La saludé y pregunté sobre su familia y cómo ayer ví a Grâce en el via crucis... Hoy quería conocerla y le traía un regalo, para ellos, un sofisticado cartón de zumo. Me percaté que Grâce era querida en el quartier, que los niños la aceptaban muy bien y jugamos un poquito entre todos  a mover manos inversas, ya sabéis ese divertido juego que pone a prueba el cerebro y sus hemisferios a la hora de mover los dedos de las manos en una posición diferente a la habitual. Nos reímos mucho y Grâce ni pestañeaba. Pidieron hacernos una foto y así lo hicimos. Cuando me despedí de la agradecida madre, lo hice también de la pequeña que abrazada a mi cuello me decía "singuila mingui, Bwa! (Muchas gracias , Padre!) Minutos intensos y hermosos. De regreso los pequeños me decían por qué ellos no tenían regalo, se referían al zumo. Me paré, deteniéndose todos también a mi alrededor y les dije: ¿No tenéis regalo? ¡Yo creo que sí!. Podéis caminar, podéis correr con el aro, saltar, jugar al balón, subiros a un árbol,....! ¿Os parece poco regalo? A juzgar por su reacción, creo que entendieron muy bien mi respuesta y ejemplos. Faltaban unos metros para llegar a la capilla y arranqué de repente a correr, viniendo primero todos ellos detrás para finalmente dejarme el último...... ¡Qué bueno y divertido!. Allí nos esperaban el Padre Gladimiro y Pepe. A un chaval mayor de los que estuvieron en el tejado de la capilla con ellos, le hice entrega de una gorra para que se la hiciera llegar al anónimo cirineo, protagonista latente de esta historia. Me insistieron en llevarles en la Pickup  y así lo hice hasta llegar al cruce del camino con la carretera. Todo el recorrido fue de vocerío y cánticos de los pequeños, que de esta manera, recibieron también "su regalo".

La providencia ha hecho el resto. El Dr. Onimus estará esta semana en la misión de Dékoa, cerca de Grimarí. Hasta allí el P. Abraham y el P. Gladimiro acercarán a la pequeña y a alguno más para consulta y después ya será el Dr. el que programe operación de trauma. El deseo es que pueda vivir, al menos en pié, la vida tan arrastrada que le espera como al resto de niños de este país, una vida que resultaría aún más insufrible estando postrado en tierra. Hoy el regalo lo he recibido yo, esta cruz y esta gloria que han sido  transidas por la providente bondad de Dios. Yo sólo hice que mirar. Yo sólo la visité. Ciertamente este encuentro ha sido en verdad toda una gracia.

jueves, 1 de mayo de 2025

APAGÓN

No me refiero con este título al que habéis sufrido hace unos días en España, Portugal y Andorra. Me refiero al apagón de este blog durante este, casi mes. Me encanta que muchos, muchos, lo  hayáis extrañado y me habéis escrito de diferente modo. Ha sido una cascada de mensajes interesándose por mí, deseando que nada malo haya pasado, etc. Y es que esta comunidad digital ya supera los treinta y tres mil lectores por todo el mundo. Un escenario, este digital, nada desdeñable y que hemos de apreciar y valorar porque llegamos donde ni nos podíamos imaginar hacerlo de otro modo. A todos, de veras, gracias de corazón. El apagón del blog se ha debido a la concurrencia de diversos elementos que me han hecho imposible lo que hoy de nuevo hago: tomarme un tiempo y ponerme a escribir. La llegada de Pepe con su apretado programa de energía solar para las misiones nos han llevado a Boda, M´Baïki, Mongoumba, Bangui, Grimari, Bambari y Kaga Bandoro. Un programa lleno de experiencias que ire compartiendo poco a poco. Otra coincidencia ha sido el final de la cuaresma y la semana santa, que debido a lo anterior he vivido este año en diversas capillas de la diócesis de Bambari y en las bases de la ONU (Minusca) con el contingente Burundés. He estado más de quince días sin apenas casi tiempo ni  tampoco conectividad. Una vez concluidas las labores técnicas, hoy ha sido el único día que hemos dedicado a disfrutar un poco de la naturaleza en el entorno de las cascadas de Boalí, disfrutando de la compañía de amigos en torno a un sabroso y reciente pescado. Al llegar a Bangui, la bendición ha sido doble porque nos han anunciado que había agua, con lo que nos hemos duchado y yo he sacado tiempo para abrir el ordenador y dar señales de vida.


Pascua es tiempo de vida, alegría y luz y todo ello es lo que de nuevo  ha traído Pepe en su mochila. Ha acabado cansado porque se ha impuesto un ritmo de trabajo al modo europeo y aquí se ha confrontado con el calor, los caminos, y un montón de condicionantes propios del lugar. A pesar de todas estas limitaciones ha logrado terminar antes de lo previsto y el domingo se regresará para España, quince días antes de lo previsto. Todo este tiempo ganado al mismo tiempo le ha salido del cuerpo y ahora podrá descansar ya en casa y con los suyos. Impecable resultado que no sabemos cuánto durará porque aquí todo esto tiene un enemigo de guante negro: el abandono y desinterés de quienes son sus primeros beneficiarios. La cultura africana no entiende de "mantenimiento". Giorgio, un avezado misionero italiano dice que como no existe la palabra en sus lenguas, tampoco el concepto, lo que significa. Poco a poco un tubo no lucirá y no se cambiará, un panel solar estará sucio y nadie lo limpiará. Tampoco se preocuparán de desconectar cuando haya tormentas y alguna los dañará y así poco a poco tanto lustre e ilusión estrenados ahora, perderán brillo y se apagarán. Este es el pronóstico, al que nos enfrentamos con una alta dosis de profecía y esperanza de que las cosas pueden cambiar y ser de otra manera..... Ya veremos al final con el paso de los años si esta luz se mantiene o se va apagando. El caso es que que lo bien hecho, bien parece y hemos hecho lo que teníamos que hacer. Ahora ya es responsabilidad suya. 

A esta tarea de ayuda se han uncido el Padre Gladimiro primero y el Padre Gabriel después. Los tres hemos ido siendo testigos de experiencias bonitas que también iremos desgranando en sucesivas entradas. este tiempo de trabajo compartido y servicio ha estado marcado por la muerte del Papa Francisco, que de alguna manera ha sido catalizador de nuestras conversaciones y objeto de nuestra oración. Ahora nos adentramos en un tiempo nuevo donde el miedo no puede ser nuestro compañero de viaje. Yo veo que aún no es el tiempo de un papa negro. Dos detalles que creo es bueno recordar a este respecto ahora. La oposición de toda la Iglesia africana a la Declaración de Francisco "Fiducia suplicans" ya indica la clave de las melodías que aquí se interpretan, tanto que en el was del clero de la diócesis, tras la comunicación del obispo de la muerte del papa..... ningún sacerdote se ha hecho eco de comentario especial. Indicadores, creo de que aún no están preparados para encarar la responsabilidad al frente de toda una iglesia universal.  Si las promesas de la misa crismal las hice en la catedral de Bambarí el martes santo, el funeral por Francisco lo celebramos el viernes de la octava en la catedral de Kaga Bandoro. Pienso que si asia ahora es el escenario de mayor número y crecimiento de cristianos, quizá tras la senda de Francisco, pueda ser el momento de un asiático. En cualquier caso es tiempo del Espíritu y los cardenales habrán de ponerse a la escucha de su voluntad e idoneidad para este tiempo. 


Pero volvamos al hoy de ahora de este día de pascua, fiesta de san José obrero, fiesta del trabajo, donde hemos compartido una jornada fraterna entre sacerdotes y laicos, disfrutando de la naturaleza como lugar de la manifestación de la belleza y el amor de Dios. Regalo que nos confía para que lo cuidemos. Boalí es como la hermana pequeña de las cataratas Victoria. Un paraje precioso donde el protagonismo de la belleza del agua en su caída no es inconveniente para su aprovechamiento energético. El tendido al borde la carretera durante los 90 kilómetros del recorrido entre Bangui y Boalí, testimonian que sólo la capital, en este vasto pais, cuenta con fluido eléctrico y éste muy inestable. Quizá esta jornada lúdica y fraterna, haya hecho posible el milagro de que a nuestro regreso y tras más de un mes sin agua corriente, pudiéramos ducharnos al mejor estilo de nuestra acostumbrada, nunca segura, normalidad. En cualquier caso, un signo de pascua, que junto a la luz la que gracias a Pepe recogemos del sol transformada para nuestros quehaceres, el agua, nos anima a seguir haciendo posible en derredor la vida. Pepe ha venido precisamente para sacar a estas gentes del apagón permanente en el que viven. Nuestra será la tarea de educarles para disfrutar y cuidar este bien preciado. De no ser así, el apagón aquí será más serio que ese cero energético que os sumió durante unas horas en la oscuridad total. Suerte que sólo fueron unas horas....

sábado, 5 de abril de 2025

NUNCA SOLO (a propósito de un libro)

Al venir en Misión, hacer tu equipaje, te exige ser selectivo y fundamental en lo que tienes que traer. Es verdad que el mundo digital favorece el que encuentres diversa literatura en otros formatos que te hacen estar a merced  de "conexión" y "red", es decir dependiente siempre de un intermediario. El libro de siempre es insustituible compañero. Pues bien, hice en su día una selección de diez títulos entre los que se encontraba uno de Olaizola, uno de sus best-sellers que ya está en formato bolsillo. Ignacio de Loyola, nunca sólo, así se titula. He de deciros que este peregrino me ha acompañado más millas de las que le pedí en un principio. Una biografía posible y creíble ha compuesto el autos a partir de su exhaustiva y apasionada documentación. Un libro que te cautiva desde sus primeros compases. Una fe y una santidad narradas desde su herido origen donde Íñigo tendrá que habérselas con su noche oscura, donde hondón y cielo parecen en algún momento tocarse en aquella batalla interior librada sin respuesta y dónde al final la victoria está en comprender que seguir a Dios supone rendirse no a la propia perfección cuanto dejarse acompañar y sanar por Él, que sostiene el sufrimiento pero nunca lo causa. 

Así, página a página comienza a crecer su hombre interior que también alcanza al lector. Sorprende descubrir que también para Ignacio, cruzar el Cardenet, junto a Manresa, fue un momento de iluminación sin igual, sintiéndose a partir de aquél puentecillo, otro diferente. Me habéis oído decir que cuando hice el camino Ignaciano, yo también experimenté algo en aquel lugar que marcaba como un antes y un después y resultó fundante, porque en numerosas ocasiones el espíritu me lleva hasta allí. Barcelona, Roma, Venecia, Jerusalén serán todas ellas testigos de sueños y realidades, de ilusiones y desengaños. Alcalá, Salamanca, Paris lo serán de sospechas, rechazos, recelos y encuentros. Aranzazu, Montserrat, Montmartre y San Pablo extramuros serán citas donde el compromiso irá discerniendo el futuro, que siempre es de Dios y nunca de uno mismo.

Y si algo define a este vasco de Loiola es el camino, el apostolado de la caridad, la introspección como pedagogía del Espíritu para conocer e identificar la voz de Dios y su voluntad para cada uno. Así se curte este hombre, en medio de contrariedades y dificultades, de discernimiento sincero. Ni que decir tiene que después del solo y a pie del bueno de Tellechea, éste de Olaizola considero como los mejores en torno a la figura de Ignacio. Me ha ayudado mucho en ese itinerario espiritual que cada uno va escribiendo con su vida. Me ha impresionado de nuevo la soledad de Íñigo, quien es el alma de la compañía,un proyecto compartido, pasó muchos momentos sólo. Me ha hecho pensar de nuevo su lucha interna a propósito de sus deseos y por dónde al final le domeña la voluntad de Dios. Me ha llegado el hecho de que escribiera a Javier sin saber que hacía dos años había muerto... Muchas páginas de este libro me han sugerido páginas del alma propia que son al final escritas no tanto por las capacidades cuanto por la inspiración. Caligrafías de la gracia que usan la tinta de nuestras flaquezas, planes que nos abren al reto de lo desconocido más que a la seguridad de lo programado. Aquí es donde le he encontrado actualidad y personalidad (la mía y seguro que de diferente modo la de cada uno) cuando te enfrentas a esa gran vocación y misión del "¿Qué mandáis hacer de mí?" de Teresa o del "Tomad y recibid Señor ...." del propio Ignacio. 

Así lo he leído y así lo estoy viviendo. De igual modo os lo comparto. Ignacio buscaba Jerusalén y por el contrario escuchó en la fuente de la Storta que "en Roma te seré propicio". Así en medio de la contrariedad aprendió él también a obedecer. Aquí en la misión esto es un poco así. Estás llamado a dedicar largos tiempos a la oración, para ver en medio de la nada, volver a soñar cuando viene el revés, caminar frente al desaliento, la envidia y el cansancio y saber conjugar los pasos en solitario con los momentos de compañía. En fin, baste esta entrada de hoy un poco atípica y no al uso de las acostumbradas, como un homenaje a un buen compañero de viaje, a un peregrino, como es este libro, este Íñigo  impreso, a ese Íñigo jesuita y a este que escribe sin tinta en este blog y que desde aquella tarde de finales de abril de hace tres años, en una catedral a rebosar de cariño y fraternidad, fui enviado a este camino de la misión, ya andado por otros pero siempre por hacer, un camino que cada día se hace pero nunca sólo. 

martes, 1 de abril de 2025

CAMBIO ESTACIONAL (OJALÁ ACTITUDINAL)

Ya estamos en Abril, el tiempo avanza casi escapándose de nuestro alcance. Cada vez son más frecuentes las lluvias, lo que ya vaticina que pronto serán nuestro pan de cada día, y qué bien. Todo llega poco a poco. En alguna entrada anterior os compartí cómo me sedujo la Escuela Agricola Carmel. Pepe y Fina trajeron en sus maletas el fruto de nuestro trabajo en los 1000 trípticos que envié a Madrid y que CRDigital ha trabajado tan bien. Begoña como siempre se ha portado muy bien en todo, en el proceso de edición y mejora, en plazos y entrega. También en precio. Gracias a ella, Guille pudo recoger el pedido y colocarlo con esmero en el equipaje de sus padres. El resultado ha sido formidable, nada igual se podrá encontrar por estas tierras. Les hicimos entrega de estos materiales y los Carmelitas están muy contentos. Podrán distribuirlos como difusión e información en las visitas que reciban y también por parroquias, de modo que el objetivo de la reciente Escuela se pueda ir cumpliendo poco a poco. Nuestra contribución es para ayudarles a que puedan dar a conocer esta bella y acertada iniciativa. Tanto les ha gustado que ahora han pensado en pedirme les ayude en hacer grandes infografías para las aulas y distintos espacios. Así que como las cerezas... de unas salen otras. Todo sea para esta buena causa con mucho futuro, creo.

Por lo demás seguimos inmersos en ambiente "electoral". Carteles al ritmo de "nuestro campeón!" lo llenan todo. Es inevitable ser el primero cuando eres el único, ¿no?. Lo de pan y circo, aquí le perdonan lo primero cuando se concita con miles de jóvenes para una liguilla de futbol. Así de frágil es la democracia. Seguimos con las prácticas de las detenciones y el teatrillo de grandes procesiones de vehículos militares cargados de soldados de un lado a otro. Es como enseñar los dientes y aviso a navegantes, por si alguien aún tiene dudas. De otra parte se suceden los ataques a patrullas de cascos azules, y las FACA (Fuerzas Armadas CentroAfricanas) ya muestran el fruto de su adiestramiento por parte de los que vamos a llamar en adelante "hombres de hielo" y que todos sabéis a quienes me refiero. Violencia, y extorsión son sus métodos. Cuando me he cruzado en diversas ocasiones por la zona de Berengo con camiones llenos de candidatos centrafricanos a estas lides, no podemos esperar otra cosa. Educación no habrá pero este tipo de adiestramiento militar el que quieras, parece ser. El ir y venir de motos cargadas como de costumbre hasta arriba de todo lo que lleven, sigue siendo incesante y como si nada ocurriese, a pesar de que la policia les pare, nos pare, y ya abiertamente te pidan dinero. A estos niveles estamos llegando. En todo caso las noticias que llegan, imágenes de videos y fotos son preocupantes porque en principio atentan contra la más básica dignidad humana, como podréis observar. este es un pais de mucha violencia contenida.


Mientras, la vida discurre por la misión y sus capillas a ritmo de lo que nuestra cuaresma sugiere. Los catecúmenos con sus programas de progreso hacia la Pascua. Los Via Crucis proliferan todos los viernes aglutinando a cientos de fieles por todo lugar y las actividades propias de este tiempo. Somos tierra y a ella volvemos o para trabajarla o para ensangrentarla, pero todos la pisamos y forma parte de nosotros mismos. Una tierra que aquí se la va privando incesantemente de la vegetación secular de grandes árboles talados y portados a las serrerías para hacerlos tablas y paletizarlos con destino a no se sabe muy bien dónde. Una tierra que nos acoge como hijos y maltratamos como esclava. Y aquí nadie dice nada. La desafección por las cosas comunes es grande en esta tierra. 

Una reflexión me viene a la cabeza, provocada en este sentido. No tenemos agua desde hace ya dos meses. Hay que hacer viajes con la pick-up cargada de bidones de 25 litros. Nuestros hermanos, especialmente los más jóvenes son prestos a depositar los vacíos y a recoger de regreso los llenos, pero no lo son a la hora de ayudar, por ejemplo a cargar en el coche el depósito de 1000 litros. Igual disposición para arreglar el pinchazo del otro día en el coche de Gladimiro donde, saliendo de la oración, todos como si fuera invisible el vehículo en el suelo delante de sus mismas narices, se dirigieron indolentes al desayuno, mientras "algunos" ayudábamos en la reparación. Todos quieren tener energía, pero el descuido a todas horas de las luces es provocador, como lo ha sido el mantenimiento de las baterias donde no sólo no han hecho nada a la hora de rellenarlas, si no que manifiestan el desinterés más circunspecto al respecto de cómo funciona y cómo tratar su mantenimiento. Me han visto recoger agua de lluvia, me han visto colarla con un colador y un pañuelo para evitar comprarla destilada, pero ver no significa inquietud por saber el porqué y para qué hago eso. Los jóvenes, también y en especial los curas, aquí han encontrado el evangelio perdido, aquél que invertía el sentido de algunos textos, en este caso "han venido para ser servidos, pero no para servir..."

No me resisto a haceros partícipes de la última. Acaba de llegar el coche con el depósito de 1000 litros. No pueden llenar el gran depósito de la concesión porque no hay luz y el motor no funciona. Ahí me tenéis en lo alto del depósito chupando por el extremo de la goma hasta que se establece el circuito de agua que por sí misma irá descargando el agua de uno al otro. Me miran, se sonríen y vuelven a sus cosas, que aún todavía no se exactamente cuales son. 

Por eso la escuela agricola, la de la lógica, la de la creatividad, la del intento, la del trabajo, es tan importante, creo, porque  aúna el fruto como resultado del esfuerzo previo. Nada, excepto la lluvia, viene caído del cielo. Me da la impresión que estas connotaciones son propias de su ADN y quizá también, de una mala práctica nada educadora de quienes tienen entre sus siglas el compromiso del desarrollo y que aquí encuentras a docenas. Nunca vendrá éste cómo un regalo.  65 años llevan de autogobierno y ayudas y están como están?.....No es cuestión de tiempo, cuanto de actitud, pero quizá sea más cómodo esperar que la tengan otros!





FIN DE PISTA

Hay palabras y lugares que todos guardamos en el libro de nuestras vidas con una honda significación y sentido. Todos tenemos palabras, olor...