viernes, 9 de febrero de 2024

KANGOYA

¡Que no cunda el pánico! Seguro que la entrada, “la carta” nos ha dejado un poco así. Eso significa que tenemos corazón. Yo estoy bien. Es verdad que la misión, como el resto de la vida, entraña estas páginas oscuras. Pero somos hijos de la luz. Es verdad que mi corazón está dolido, no tanto por el abandono inesperado ahora de quien sería mi compañero centroafricano en el ministerio, cuanto por lo que este abandono manifiesta: La necesidad de un acompañamiento de los curas jóvenes que evite una doble vida, en este caso de casi dos años. Es muy triste vivir engañado y engañando. Es muy triste también vivir con un drama interior y no poder, no tener a nadie cerca a quien confiarlo. 

Escucho en mi interior, “no tengas miedo, tú fuerte y valiente , no te desanimes, porque el Señor tu Dios te acompañará donde quiera que vayas” (Jos 1,9), “te basta mi gracia” (2 Cor 12,9).  Así lo creo y así lo asumo. La misión no es una excepción en lo que toca a lo humano. Así que a mirar el horizonte como Jesús: con confianza en el Padre. 

Tan sólo hace unos día, a mediado de enero, una llamada de Leticia me advertía de quien era y su pretensión. Trabajadora de Obras Misionales, quería una entrevista para la revista “Misioneros Tercer Milenio”. Desde que estoy aquí, diversos medios de radio, televisión, prensa y medios digitales, se han ido acercando a esta realidad desde mi experiencia y punto de vista. Quizá ésta, por ser la última, estimo es la visión más completa, y también la más cruda. Abandonada esa actitud primeriza de los primeros meses, donde ilusión, novedad y sorpresa eran un bálsamo, seguro más condescendiente, con esta porción del mundo y de la iglesia, ahora hablo en clave realista del desastre de esta tierra. A pesar de su dramatismo, no es categoría desesperanzadora alguna, cuanto diagnóstico de un cotidiano vivir al que no se acostumbra uno y menos se ha de resignar.

Si algo te enseña la misión es a ser paciente, a darle a cada cosa su momento y su importancia. Es verdad que experimentamos un gran contraste, cuando venimos de una parte del mundo donde todo es rápido y casi inmediato, a golpe de clic. La luz, el agua, el transporte, la comunicación. La catarsis no es claudicar de nada, cuanto hacerte consciente del momento que vives y dónde éstas  para concluir cómo debes vivir. 

Cuando llegué a Mbata, las carencias eran totales. Por no haber no había ni un enchufe en el que recargar teléfono, batería u ordenador. ¿Os imagináis, un día en vuestras casas sin un mísero enchufe? Dos meses después, tenemos paneles solares que nos dotan de energía, y  por tanto ya hay enchufes, y con ello cafetera, frigorífico y congelador. En las próximas semanas espero nos instalen ya la antena satélite para tener internet.  ¿Se puede vivir sin todo esto? Pues seguro sí, los aka viven en el bosque y del bosque sin nada de esto. La mayoría de la población lo hace a su modo de otra manera, pero la misión debe ser algo distinto. Vivir con ellos y como ellos no significa que tengamos que abandonar nuestro básico y austero modo de vida.

Abrazamos la pobreza en la alimentación, en vivir con lo puesto, en hacernos la colada diaria. No nos arredra entrar en sus casas, comer con ellos, acariciar sus curtidas, enfermas o sucias pieles y con ello sus vidas, pero no nos resignamos a que esa miseria tenga que ser adoptada como nuestro modo de vida. La simplicidad y sencillez no están reñidas con la dignidad y estima de uno mismo. La inculturación supone el respeto a su forma de vida, pero también estás abierta a una propuesta de mejora de las condiciones que la hacen de un modo más digno. De aquí la escuela, el centro de salud, el pequeño panel solar en la techumbre, la moto, la radio, el jabón,… No hay imposición ni rodillo alguno, simplemente una oferta a vivir hoy con unos mínimos propios exigidos por nuestra condición humana y social en la actualidad. De no ser así, ¿por qué la mayoría abandona sin pensar demasiado el medio rural y la selva y se adentran al enjambre de las ciudades, al punto de reconfigurar la geografía social africana? Este éxodo para nada supone una mejora en su calidad de vida, más al contrario contrae no pocos inconvenientes y problemas añadidos, (delincuencia, superpoblación, escasos índices de calidad de vida, paro, violencias, prostitución,…).

Esta entrevista refleja mi visión del país, sus problemas y retos y el valor de una presencia que transforma sobre todo corazones con la esperanza de que ellos también lo harán después con aquello que forma parte de sus existencias. Aquí el principio pedagógico no es dar nada gratis, al contrario, todo requiere de su participación siempre conforme a sus posibilidades. 

Crítico a tanta presencia inútil y tanto programa de desarrollo que, perfectamente diseñados y dotados, desembarcan como una realidad externa que pretende cambiar la realidad a golpe de ayudas, cuando el principio de cambio deviene por el convencimiento de quienes son los protagonistas y destinatarios de sus vidas, aquí y ahora. La misión es una realidad feliz, pero difícil. La misión, es verdad, siempre es algo más que una diagnosis, es una intervención, pero en cualqUier caso difiere mucho de las realizadas por otras entidades benéficas y por las que quizás no lo son tanto.

Está claro que el principio activo de la misión es la vida conforme el Evangelio, alejado de esa bebida alcohólica autóctona, extraída de la palma y popularmente extendida con la que he titulado esta entrada. Este líquido áspero reúne en torno suyo por todos los rincones de los poblados a la población para adormecerla en la modorra del hoy y así, no de otro modo, plegados al destino, sin expectativa futura. El Evangelio, más en misión, no adormece, si no que despierta y pone en pie. En esa actitud me encuentro, despierto y puesto en pie, así que ¡tranquilos!, a pesar de todos los inconvenientes, estoy muy bien. Ya sabíamos cuando nos embarcamos en esto. que no sería fácil. La misión, no es nuestra, sólo nos uncimos a trabajar en ella, pero le pertenece a Él. 



lunes, 5 de febrero de 2024

LA CARTA

Aquí estamos los dos, sentados en un banquito del oratorio de casa que apenas hace unos días hemos terminado de pintar. Una recreación de una obra del, precipitado al abismo por el mal, Rupnik. Una obra preciosa en uno de los muros de la iglesia de San Ignacio en Manresa. Hemos hecho una reinterpretación de algún detalle, al margen de la gran diferencia del resultado final entre el original y el nuestro, pero porque es nuestro, nos ayuda a poner ante nosotros en la oración una imagen del misterio de la fe.

Cristo crucificado, vestido de sacerdote, recogiendo la antigua alianza y estableciendo la nueva y definitiva, nos muestra su gran herida del costado, herida de redención. Habiendo cumplido todo en su vida, se ofrece en mirada al Padre. María a su lado nos señala la llaga como objeto de fe y salvación. María serena y en pie, como la Iglesia, junto a Jesús es el único personaje que nos mira. San Juan mira a Cristo, a la par que le señala. Él como modelo de creyente y discípulo, le contempla e indica y sostiene en sus brazos el Evangelio, como estímulo apostólico. Al fondo una gran puerta, la puerta dorada de Jerusalén que nos recuerda la condición de Jesús como el Mesías, el enviado, que a su vez nos envía. 

Toda esta escena está construida sobre la negritud de una roca abierta, el Gólgota, que hace referencia a los relatos de la Escritura, tinieblas, cortina del templo rasgada, piedras rajadas, tumbas que se abren…. (Zac 14,1-21; Ez,37; Dan 12; Mt 27,50-51). El río de sangre resultante de esta herida en la tierra, alcanza al propio sagrario, como lugar de la presencia y actualidad  de este Jesús sacramento, en la Eucaristía que alberga. Este ambiente de vida profunda, vida resucitada, aparece flanqueado por dos personajes arrodillados. El gran evangelizador de África, Daniel Comboni y el primer santo africano, Carlos Luanga, (en el original son dos legionarios romanos).

Esta escena, recién estrenada por nosotros, es testigo de una entrega difícil. Una carta ayer confiada a mi persona y que ha estado hoy en las celebraciones dentro del misal que he utilizado en este domingo en Bobua y en Bouchia. Una carta que comunica a Dieubení, hasta ahora vicario parroquial, su condición como suspendido a divinis. 

El desencadenante inesperado ha sido el hecho de que una joven se ha presentado en casa del Obispo el martes pasado para denunciar que tiene un niño de poco más de un año con él. Admitido por su parte, el procedimiento ha sido simplemente cumplir el protocolo establecido para ello. Ante lo inevitable, él ya me lo indicó el jueves sin saber que el Obispo ya me lo había comunicado el mismo martes por la noche, supone el principio del fin del ejercicio de su ministerio.

Es una situación muy difícil para mí. Un proyecto de vida sacerdotal y pastoral compartidas, que apenas iniciado, lleno de ilusión también por su parte, tiene que replantearse. Una vida de equipo que en estos primeros compases ya había mostrado el diferente proceder de lo que en estas latitudes acostumbran, donde el párroco es la autoridad que verticalmente ordena al vicario quien sólo se contenta con obedecer. 

Yo, amparado de momento en la seguridad de sus conocimientos sobre el terreno parroquial y en la lengua, ahora me veo en primera línea, en verdad mostrenca, de la realidad que me circunda, sin colchón alguno de seguridad.

El caso es que le he explicado todo con cariño y despacito, pero con mucha pena. El alcance del hecho y el calendario inminente de su cese. Aún está en una nube en la que los acontecimientos hacen cola para ser primero vividos antes que interpretados.  La próxima semana cesará y la siguiente explicará su abandono a la comunidad, para después él, iniciar una incierta vida. Por mi parte yo, comenzar con José Antonio un proyecto algo diferente de lo inicialmente planteado.

Ahora lo que toca es estar cerca de él y poner humanidad a una, por otro lado muy entrañable carta escrita para él por el Obispo. Pero este estilo no resta nada a la crudeza de su contenido, ni merma las consecuencias que de este hecho se derivan. 

De este modo, y mirando ambos la imagen antes descrita, somos conscientes que cuando el hombre cierra una puerta, la muerte de un inocente, Dios abre dos, el perdón y la vida evangélica. Un reto para todos. La diócesis que se queda sin un sacerdote en su ya exigua lista de seis nativos. Él que debe afrontar un horizonte muy diferente. La parroquia que pierde un pastor entregado. Yo que ante esta pérdida me veo abocado a poner todos mis sentidos y cualidades a lograr esa integración que de otro modo hubiera sido más estacionada…


Con esta pérdida, perdemos todos y nos alerta a poner cada día nuestras miserias, silencios, miedos y torpezas en Quien sabemos nos ama y nos sostiene. Que el Señor le acompañe y sea siempre en nuestra entrega, alegría y fortaleza.

jueves, 1 de febrero de 2024

MONGOUMBA

El día comenzó, como siempre, a las 6:00 con la celebración de la Eucaristía. Antes, a las 5:00 habíamos hecho el desayuno. Estábamos en camino a las 7:00. Nuestro destino es Mongoumba y el propósito era encontrarnos con scouts de ese sector y de Batalimo.. La carretera mejor de lo esperado. Tras las lluvias la han arreglado, nivelado y hecho dos bypass en las zonas aún empantanadas, una de ellas donde quedó el Cardenal en Diciembre. Tras una hora de camino, topamos con el río que es preciso atravesar en barcaza.

Una maltratada y vieja plataforma, llena de golpes por todos lados, cuya superficie está formada por tablones de madera. Todo esto es arrastrado por una cabina  remolcadora cuyo timón vibra exageradamente al ritmo de un motor de gasóleo. Dos destartaladas y pequeñas plataformas de acero dan acceso a los vehículos a la misma, previa la disposición de una madera que salve el desnivel entre la orilla y la propia plataforma.  Subimos el todoterreno y, situado en el centro, creedme, pedí en la oración, que esto flotara en verdad, porque no pediría para un segundo vehículo. El paso es rápido, en apenas tres minutos. La maniobra fácil. Unas veinte personas forman el pasaje. He pagado 5000 francos, unos 7,5€. Incluye ida y vuelta y el gasto de los pasajeros, que no ha pagado ninguno. En la breve travesía, pregunto si por aquí pasan también los enormes camiones cargados de madera que veo pasar por M´Bata con dirección a M’Baïki. La respuesta es afirmativa. No se si me tranquiliza o me inquietas aún más. 

Atracamos y salgo despacio, retomando de nuevo a quienes me acompañan ya en la orilla. Son: Jesús, jefe del Distrito scout de M’Bata. Patrick, jefe del Sector de Molangue y Maximin, el Secretario  Provincial de la Lobaye. También viene Ben Sirac, el Stagier que está con nosotros, natural de Mongoumba y que hace 3 años no visita a su familia a cuenta de su itinerario de búsqueda vocacional con los franciscanos. De todos ellos, el más despierto y capaz es Maximin. Joven alto y espigado que come como un regimiento y lo que le pongas. Vino la víspera a casa, porque él reside en M´Baïki.

Llegamos a nuestro destino, explanada de la Iglesia de san Jorge, foto de familia ante el santo patrón scout. Saludamos a la comunidad de Combonianos y a la de laicas.. Una acogida muy calurosa y fraterna. Les hemos llevado unas piñas, riquísimas de nuestra plantación de M‘Bata. De repente empiezan a salir niños y niñas, chicos y chicas, jóvenes, por todas partes, con sus distintivos scouts y nos reunimos en el espacio denominado anfiteatro, un espacio que se inició para ser la iglesia y se abandonó… el caso es que la llenamos hasta la bandera. ¡Más de 300 scouts!. Comencé la sesión de Formación, como siempre hacemos en estas jornadas, después unos juegos y finalmente  el registro de cada scout en su sector.

Tarea ardua pero que ya va dando sus frutos, se están animando y salen scouts de debajo los Bambúes…Por el momento tenemos registrados a unos 900. Es importante que tomen conciencia y que se esmeren en depurar todo aquello que no es scout, fruto del abandono que han sufrido durante mucho tiempo. 

Una jornada memorable, llena de sabor y de bullicio de guías y exploradores que buscan salir quizá de un mundo que no les convence del todo y se abren a la experiencia iniciada por B.P. de encontrarse con uno mismo, con el entorno (social y natural) y con la dimensión espiritual. Un reto que ha de superar también todas esas adherencias que han dado una imagen distorsionada del Movimiento.  El trabajo con ellos va en esta línea: Formación y Método Scout. Un impedimento, que no es insalvable de momento, es la opción de país de un movimiento segregado. De hecho yo soy capellán sólo de los scouts, una religiosa africana, Soeur Brunelle, es la acompañante de las guías. 

Como dicen aquí, “lege yeke yeke”, el camino poco a poco. Seguiremos aprovechando la época seca para visitar al resto de grupos y conocer sectores. La programación que he hecho me llevará hasta el 23 de marzo, y habré recorrido y conocido todos los grupos. Un esfuerzo que valoran y agradecen. Ya sabemos, “scouts siempre listos para servir”.

lunes, 29 de enero de 2024

HOY ES FUTURO

Hay en M´bata, a la entrada un gran tablero informativo, cargado de logos de muy diversas instituciones, también gubernamentales, que presenta un proyecto de construcción de un área agrícola con depósito incluso de maquinaria. A su alrededor… nada. Pregunto sobre el mismo y me dicen que tras una gran campaña de sensibilización a la población hecha ya al menos hace siete años, pusieron el cartel y así está desde aquella fecha en la que autoridades y responsables de las instituciones vinieron a la inauguración del proyecto con la “plantá” del mencionado tablero. Más de eso en estos años, nadie ha visto nada. 

En M’Baiki, junto al campamento de las fuerzas de la Minusca, se está nivelando, a base del trabajo de grandes máquinas, una gran superficie que dicen albergará la maquinaria china con la que se elaborará la carretera que unirá el Congo con Bangui a través nuestro Grandes proyectos que….”hay que verlos para creerlos”. Yo ya tengo experiencia de este affair en Angola en la carretera Lubango-Luanda, también proyectada por los chinos.

África es el lugar que aguanta todo, también el descaro de estas magnitudes, con la subsiguiente injusticia. Personalmente y convencido de que “obras son amores y no buenas razones”, ceo en lo micro, lo pequeño, lo concreto, lo eficaz, lo realizable, es verdad que todo hecho con una mirada amplia. Y es que esto último, frente a la desconfianza que despiertan en la sociedad, a pesar de estar por medio grandes siglas conocidas, contrasta con todo lo contrario, esto es, cómo lo concreto gana terreno en la credibilidad social precisamente por su capacidad discreta de realización. 

Todo esto para presentar cómo vengo feliz de Bangui tras haber situado en prácticas profesionales a Wapila, a Mamadou, ese chico Aka al que dedicamos un de las primeras entradas de este blog. Hizo soldadura en Don Bosco y actualmente estaba en la misión como demandadero de las hermanas Sentados una tarde sobre los peldaños de la entrada a casa, soñamos juntos sobre su futuro como herrero.  Le busqué unas prácticas en un grande y buen taller en Banghi y ahí está ya realizando su aprendizaje práctico. Es un taller regentado por Abdenur, un musulmán. Hombre serio y de palabra, se ha hecho buen cargo de la tarea que hay que hacer con el muchacho. Están todos contentos. Tres meses y después se establecerá en M’Bata. Será no sólo un logro personal, si no y también para su etnia y su integración social.

Vengo satisfecho por la gestión y las actitudes que he observado. A punto de llegar a M’Baiki un camión de la misión cargado con sacos de cemento, muchos para mí en M’Bata, está parado en la carretera. Es un Mercedes-Benz L322 de 1959. Jacques me dice que le falta combustible. Nos ponemos manos a la obra para el trasvase del mismo y fabrico de una botella de agua un improvisado embudo. Cuando me dispongo a verter por la puertezuela externa, me advierte que es por dentro, por la cabina. El lugar del acompañante está ocupado por un bidón de 50 litros del que unas gomas, a modo brico, comunican con el motor. A su lado, en el suelo una batería. Una vez compartido el gasóleo, desciende, toma consigo la batería, que la conecta a la externa del camión y con un borne hace masa también con el mismo. Levanta el capó y purga el agua que haya podido quedar en el circuito hasta que sale ya gasóleo. Lo cierra conecta baterías, media vuelta a la llave y el contacto produce un ronco y profundo, pero elegante, ruido que indica que el camión está ya arrancado. Un par de acelerones que indican su vetusto, pero aún potencial motriz y, recogiendo todo, reinicia el camino. 

Cuando subo al coche, subo con una sonrisa de cómo funcionan aquí estos dinosaurios de estas rutas, restos resilientes de un pasado que se resiste abandonarles, porque quizá no ha futuro que les supla. Máquinas en verdad, construidas para durar bajo todo tipo de condiciones y carencias. Llegamos felizmente, cansados pero satisfechos. ¿Hay algo mejor que una ducha?...... ¡pues sí!. Al verme me vienen a buscar para dirigir la adoración eucarísitica con los catequistas y sus familias. Poner a sus pies esta jornada es un buen momento para confiarle estos micro proyectos que he llamado: “Hoy es futuro”. Quizá me olvide que también hoy, sobre todo es jueves….

jueves, 25 de enero de 2024

DIOSIDENCIAS

 Entre las pocas cosas que me traje, está el reloj de mi hermano Juan Carlos, que muy generosamente me confiaron mi cuñada y sobrinos. Aquí lo he puesto bastante, pero llevaba unas semanas sin hacerlo a cuenta del calor. Hoy por la mañana, instintivamente me lo he puesto de nuevo en la muñeca. La vida misma te sorprende cuando tras abrir el face, al poco tiempo el gestor de la aplicación me propone actualizar un recuerdo tal día como hoy hace un año. Resulta que ese recuerdo responde la citada entrega. Un guiño de la Providencia, que nosotros claudicando al dictamen de la razón, llamamos muy a menudo casualidades, nos parece más propio, menos comprometedor. Hay ausencias que te acompañan siempre hasta que tú mismo te unas a ellos. La suya en especial.  Pienso en ello y cómo seguro se embarcaría a esta tarea en distintos momentos, aportando solidariamente sus conocimientos y experiencias de aquello que él supo hacer bien: construir.

El caso es que misteriosamente él también forma parte de ese contingente espiritual que me acompaña en la misión. Su reloj “Bultaco” así me lo recuerda segundo a segundo, minuto a minuto. Ayer de igual modo una mamá, Teyko, me enviaba por was un testimonio precioso captado a hurtadillas. Gus, su marido y papá de sus hijos, estaba durmiendo a Naoko e Isao leyéndoles, como cada noche, un fragmento de un libro. En esta ocasión era una entrada de este blog. He de confesaros que me enterneció muy profundamente. Ellos, amigos del alma, me enseñaron que las coincidencias no existen. Lo que existe son las “Diosidencias”, aspirante a neologismo con el que se reconoce que todo, todo es obra misteriosa de Dios, que no forzando la realidad y sus acontecimientos, nos presenta la vida misma para, recordándola, animarnos en el empeño de la buena existencia. Así interpreto hoy el tema del reloj.

En este tiempo ha habido otras. Tales como que mi primera experiencia en misión con hermanas haya sido con Hijas de la Caridad de S. Vicente y Sta Luisa, tan importantes en mi historia y vida sacerdotales. Una preciosa escuelita maternal, un impoluto centro de salud y un difícil centro de educación nutricional infantil, regentados todos por ellas en Safa. Una preciosa y entregada comunidad que hace realidad el evangelio con ese estilo tan característico de servicio y entrega a los más pobres de los pobres. El mundo cada día es mejor, discreta y sencillamente, gracias a ellas. Otra, de igual manera, es que la comunidad apostólica en M´bata esté integrada también por hermanas, y éstas Dominicas, que de algún vago modo me permite sentir aún más cerca de mis hermanas “Dominicas de Toro”. Recordad, también en esta línea, el primer encuentro en Bangui con aquél joven, Mermuz, la ayuda generada para las becas del seminario a partir de distintas personas que despertaron sus ganas de colaborar a partir de las líneas de este blog. Muchas, muchas acciones no programadas y pensadas y suscitadas en el corazón de hombres y mujeres de buena voluntad, como el certamen de relatos breves en Canarias, los juguetes de Salamanca o el arciprestazgo de Sayago y su orientación solidaria del encuentro de villancicos. De ser casualidades, ¿son demasiadas, no? El azar nunca es tan pródigo y generoso.

La misión se compone también de estas pequeñas cosas, que juntas resultan siempre algo muy grande. Diríamos que son un poco como la materia oscura del universo, que se sabe que existe, pero aún no la podemos explicar del todo. Este componente de coincidencias misteriosamente orientadas hacia un mismo fin, las reconocemos pero que no sabemos muy bien explicar, son reales en verdad. Miro mi reloj y es momento de continuar con otro trabajo. Consultar la hora es una manera de hacer presente a Juan Carlos, no digo a cada instante, quizá sería demasiado, si no ahora, en este instante que miro la hora coronada por un nombre mítico que es mucho más que una marca hispana de motos de hace unas décadas. Es un nombre que habla de muchas cosas de toda una generación, la suya y un poco menos la mía.



domingo, 21 de enero de 2024

DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO

 Domingo feliz. Hoy he vuelto a la moto para evitar un gran rodeo en kilómetros, con el empleo de tiempo correspondiente. He visitado la capilla que me quedaba por conocer: Boussimba. Una capillita digna y extremadamente limpia, dedicada a un santo africano del que, confieso, no se nada todavía S. José Mukassa. Los niños los protagonistas, que en número enorme parecen haber sentido el latido de que hoy celebramos la infancia diocesana. Me voy dando cuenta de la razón de esta limpieza que llama la atención especialmente en el suelo batido: es una comunidad muy viva. 

Tras la celebración de la eucaristía, paseo breve por el kodoro y visita a Cyprianne, una mamá que está enferma y ha solicitado la comunión. Una casa amplia que de una estancia grande se abren tres puertas (cortinas). Ella tendida sobre una esterilla en el suelo y la familia alrededor. Esta incorporada y sus manos acogen un inconfundible rosario misionero de colores. Espera al Señor en la eucaristía. Me siento a su altura y hablamos un poquito. Ha estado en el médico a cuenta de sus articulaciones que ahora le impiden caminar. Le hablo sobre el sentido cristiano de la enfermedad y percibo que mis palabras son para ella medicina agradecida. Rezamos al final poniendo a María, que afrontó tanto dolor, como mediadora y le doy la comunión, que recibe con gran fervor. Le imparto la bendición y le digo que mi próxima visita a esta capilla, el día de miércoles de ceniza, me gustaría estuviera ya en la iglesia. Al salir un montón de gente espera para saludarme. Me encamino a la iglesia y damos comienzo al consejo pastoral del sector. La parroquia tiene cuatro sectores. Ya he convocado dos: Bouchia y Molangué.

Les propongo escucharles y que me describan sus capillas desde sus fortalezas y también debilidades. Son entre todos como unos 20. En todas ha salido de un modo u otro el tema del edificio o ellugar de la celebración. La preocupación del responsable de Molangue I (S. Antonio de Padua) es que muchos cristianos en este tiempo, se han pasado a otras iglesias por ello. Es como “pasar de Guatemala a…..”, ¡pero bueno!. Le animo a que no se preocupe en demasía por ello, si uno sigue a Jesús en virtud de lo bello o no del templo…… ya es una buena radiografía de cómo es su fe. Le insto a preocuparse por los que se mantienen a pesar de todo y a, cuando tengamos iglesia nueva, poner atención en los retornos. Salen más problemas y escucho y anoto. Al final una palabra de gratitud por su trabajo y les comento algo al respecto de lo que han ido sugiriendo, entre otras destaco mi intención de simplificar el funcionamiento, porque son un poco víctimas de ese exceso de burocracia organizativa para al final no hacer nada. Nos encomendamos a María en nuestro trabajo pastoral actual y por venir. Mientras recojo ellos, ya fuera hablan en corrillos. 

Es el momento en el que acojo a los scouts del sector y completo con ellos el proceso de registro comenzado por todos y que ya va dando sus frutos, grupo a grupo, hoy con ellos. 

En el ratito del compartir después algo de comer, el responsable me dice del éxito de la convocatoria y que están muy contentos. En el transcurso del refrigerio, se acerca uno de los que han participado en el Consejo y me transmite, delante de todos, el sentimiento compartido por todos de gratitud por el Consejo de hoy, (nunca habían celebrado uno), y sobre todo por la confianza, cercanía y ánimos generados. 

De regreso, me encuentro por el camino a los jóvenes de Safa, que con las equipaciones blancas que les facilité, hoy venían a jugar su primer partido contra Molangué. Me alegró verlos también, contentos y organizados por el guardián de la parroquia de allí que, también parece haber despertado él de su letargo de ánimo. Muchas ratos, caída ya la noche estuve sentado de conversación con él. Si al terminar la jornada de domingo ves un precioso partido, como el del Madrid-Barcelona y todavía más si gana el Madrid. Puedo bien decir que es un día feliz, un domingo propio .... del tiempo ordinario. 

miércoles, 17 de enero de 2024

VISITA INESPERADA

 Después de siete meses, era previsible me viniera a visitar. Pensé al venir de Bangui-Bouchia, era consecuencia de los vaivenes y saltos del camino. El caso es que llegué muy cansado, como nunca hasta ahora. Al punto de arrivar al refectorio y caer dormido en profundidad. El lunes presidí aquí la fiesta del bautismo del Señor, que según el calendario galicano es el lunes posterior  al domingo de la epifanía. Los franceses siempre con ese toque de singularidad. El martes el sopor no me permitió ni percibir la campana, que la tengo al lado. Dolor de articulaciones, cansancio generalizado, algo de fiebre… indicadores de que me ha venido a visitar, o al menos a tocar a mi puerta, el palu. Estuve a suero oral y comencé tratamiento tres días de Malarone. Hoy ya me despertado con normalidad en todas dimensiones. Hoy “ya soy persona”, como decía mi padre tras superar algún proceso. Y es que los misioneros somos de la misma pasta  que el resto de mortales.

La verdad que llevamos un ritmo agotador entre capillas, scouts y obras en casa, y también puede ser un golpe de fatiga. En cualquier caso es una llamada de atención a hacer las cosas poco a poco. La verdad que querer aprovechar la estación seca para visitar y conocer está bien, pero quizá haya que hacerlo más suavemente. Estad tranquilos que estoy bien, si no, no lo contaría. Si no, no escribiría..

Peor parte llevó el otro día un mimbro de la coral que resultó herido en la mano, con el machete en esa practica estacional de “feux des brousses”, esto es quemar una superficie de terreno con el deseo de que el fuego haga salir a los roedores y animalillos de la selva. Es increíble que después de apenas dos días del fuego, toda la superficie quemada se cubre de una pelusa verde intenso, evidencia de la feracidad de esta tierra. El caso es que ese corte le ha llevado a un infección generalizada y ya lleva dos días, bajo tierra. Como pasaba en Angola, recurren antes a otros medios que a los sanitarios y así nos va, sobre todo con los medios tan limitados que hay aquí. Cuando yo vi, llevaba quince días con el brazo envuelto en una tela auténtica de Palomino, todo el brazo infectado y unos dolores grandes.

Como estamos hablando del capítulo de salud, el otro día en Bobua me percaté de una niña como de 4-5 años con los pies zambos y caminando con dificultad sobre sus tobillos. Intentaré tomar unas fotos y solicitar a algún Hospital Español, pueda ser intervenida y corregido su mal. No me imagino aquí el futuro que le espera de seguir así. Imagino sea un proceso  largo y tedioso, aquí les encanta poner trabas burocráticas y peros, tienen muy controladas las salidas del país, porque por lo general quien sale, no vuelve, así es esta maravilla de república de espectro marxista con esa trinidad política heredada de los franceses y expresada en unidad, dignidad y trabajo.. Cuando tienes experiencia con la maquinaria el estado te das cuenta de la inoperancia mas escandalosa y la corrupción establecida como parte de todo el aparataje. Desde el policía que decide multarte, pero siempre llegar a un acuerdo, al pago de tasas oficiales que también tienen su rebaja. 

Lo importante es no caer en el error de ver en ello un tratamiento de favor al misionero. Aquí todos los blancos somos sinónimo de dinero. Consecuencias ambas de pasado colonial un tanto “sui generis” y de una omnipresencia de ONG´s e instituciones internacionales que garantizan una ayuda exterior,  marcada también por el engrosamiento de sus programas, olvidándose de lo más elemental y genuino. Aquí todo es un poco así y todo funciona de aquella manera, teniendo como preámbulo de la acción esta premisa que hay que superar. La Iglesia no contamos con otro privilegio que el ser reconocidos por estar con los  últimos. Empecé a hablar de un mal y he acabado hablando del auténtico rostro del mal, mal endémico, una enfermedad que no erradica medicamento alguno, si no con el cambio de mentalidades, algo más difícil de tratar, cuando por medio anda el dinero. 


FIN DE PISTA

Hay palabras y lugares que todos guardamos en el libro de nuestras vidas con una honda significación y sentido. Todos tenemos palabras, olor...