sábado, 13 de enero de 2024

NZONI FINI NGU

Aquí celebran mucho el paso del año, nada que ver con lo que celebramos nosotros en casa. Aquí tal noche como la de hoy se celebra en la Iglesia y en familia Como en Navidad, hubo un tiempo previo de oración, esta vez fue adoración. El escenario igual, lleno hasta la bandera dentro y fuera. He de reconocer que el cansancio del día me pudo al punto que acabado este tiempo, me retiré a descansar, dado que la empezaré el año en una capilla dedicada a santa María Madre de Dios, un tanto distante y aquí los viajes… ya sabéis, desarman al más pintado. Pero volviendo a la noche de año, como siempre ruido de tambores por doquier invadiendo todo de una atmósfera festiva. Tras el madrugón, salgo en “la Villota” y como siempre recogiendo alguien por el camino al que atemperar su marcha. Unos kilómetros antes del poblado el coche atraviesa una zona aún de barro abundante y fresco. La verdad que el 4X4 se nota, aunque no hay que confiarse en demasía, aquí la naturaleza tiene una vitalidad y una fuerza  sorprendentes.



Cuando llego, todos están esperando fuera y dentro. Celebramos con entusiasmo y  el ofertorio es muy, muy generoso en lo que son las capacidades de estas gentes, ya sabéis, bananas, plátanos, piñas, mandioca, cinco pollos, dos gallos y un cabrito. La elección de la doble cabina de la pick-up ha sido también un acierto para poder acometer estas tareas. Le confío los animales al catequista porque yo me encamino a Bangui. Todos los productos los llevaré al Seminario, que comienzan mañana las clases. A la entrada de la ciudad en el lugar conocido como PK9, me paran las fuerzas militares de la RCA para un control rutinario. Veo que hay también Wagner, inconfundibles porque van con el rostro cubierto por un pañuelo o una braga. Accedo a ello y de repente se abren las puertas del vehículo y éstos comienzan como si de un expolio se tratara a abrir la guantera y tirar la documentación, mover los asientos….. ante tal atropello lanzo un grito: Attention!!! Attention!!!! Que los deja paralizados, oigo a uno de las FACA decir “Église Catholique” y dando un portazo me indican puedo seguir, dando por terminado “su control”. Me ha indignado la acción y la actitud y como tal se lo transmito al oficial que no me presta mucho caso porque ya tienen otro vehículo detenido detrás de mí, al que intimar con sus modos.

Mi llegada a Bangui en este momento está marcada por ese estado de ánimo de indignación y enfado. Una vez depositado el generoso ofertorio en el Seminario, me dirijo a la maison comboni donde residiré estos días, como siempre que estoy en la capital, en esta ocasión a recoger en el cargo del aeropuerto, la antena de telecomunicaciones via satélite que vamos a instalar en la misión para mejorar y suplir las carencias de la señal del lugar. Lo haremos a través del satélite Konnect que cubre ampliamente esta región. Ya tengo ganas, porque en Mbata es tan débil la señal que una conversación telefónica se corta varias veces y el wahtssap sólo permite el modo escrito.

Aquí nada es sencillo, todo tiene siempre sus inconvenientes, sus imprevistos que te sacan un poco de quicio, acostumbrado a nuestro modo de vivir y de hacer las cosas. Pero esto es África, ya lo sabíamos al venir, pero nos resistimos a claudicar de lo bien hecho. Es verdad que programar está sujeto en estas latitudes a numerosas variables de diverso tipo que condicionan el resultado final y los tiempos. Una de las personas de confianza de la misión, que está trabajando en la mejora de sus instalaciones e infraestructura es Olivier. Me llamó la atención de él cuando lo conocí, que para todo utilizaba el metro. Aquí eso es indicador de una personalidad que merece la pena y de una profesionalidad alejada de la chapuza. Creo va a ser el hombre de confianza de la misión, el de mantenimiento. Le haremos contrato y que pueda prestar sus servicios aquí, que trabajo no le va a faltar. ¡Y de esta manera comenzamos el año! Un año en el que traerá la incorporación de José Antonio, al trabajo pastoral. Ya tengo ganas de que vayamos tomando cuerpo como equipo, ahondar en el sango y la vida comunitaria. Mientras tanto, me esperan en estos meses de estación seca un apretado programa de formación con los scouts. Como dicen aquí….. yeke, yeke! (poco a poco)


miércoles, 10 de enero de 2024

NÖEL

Han sido días de muchas novedades y experiencias. La primera es que aquí no hay cena de Navidad en familia. Imagino que porque cono no hay cena normalmente, tampoco este día tan señalado. Como me he resistido a no celebrarla, en un momento me puse manos a la obra y unos sencillos canapés de huevo y bonito, hicieron un magnífico entrante al que siguieron un pollo a la cerveza para culminar con unas generosas rodajas de piña del lugar, rica, suave y dulce como pocas. Una vez realizado el convite, que fue precedido por una oración recapitulativa del año, nos dirigimos a la iglesia. La pradera estaba a rebosar de jóvenes que sentados en la hierba y en torno a algunos fuegos, cantaban y bailaban. Aquí ambas cosas van de la mano y si además hay un tambor… tenemos ya la fiesta asegurada para horas. 

El templo a rebosar, marcado por un clima de oración con el rezo del rosario por la paz. Después los scouts representaron una serie de piezas cómicas que arrancaron la carcajada de todos e hicieron que ese tiempo fuera compartido de ese modo tan jovial. A las 22:00 dio comienzo la Eucaristía de “media noche”, la del Gallo ¡vamos!, que nos tuvo hasta las 03:00 de la madrugada de un modo festivo, alegre y participativo. Yo al final, roto por el cansancio y el sueño, opté por el lecho que me acogió con mucha paz, tanta que al punto no me enteré del bullicio, cantos, ritmos y tantanes.

La mañana de Navidad comenzó con laudes a las 06:.00 para después del desayuno salir enseguida a las capillas más alejadas que son Yale y Bobua. Camino difícil y después de hora y media allí estábamos a celebrar Navidad. La capilla vibraba de alegría, son los más pobres de todos y ese día tenían lo que nadie: celebración. El gozo era tan grande que ya antes, un kilómetro o así, salieron a recibirnos, con ramas y flores que agitaban al ritmo de sus cantos. Una entrada preciosa enfilando el sendero  hacia una pobre capilla de ramas donde el alboroto por la llegada de tan esperada visita les hacía estar alegres sobremanera. 

Bobua, sencilla también, al menos tenia levantada una elemental capilla con ladrillos. Me han parecido dos comunidades preciosas, sobre todo Yale.

El viaje de regreso os lo podéis imaginar, lo de menos eran los generosos ofertorios, lo de más eran los comentarios que sobre ellos traíamos en la cabina del coche, acerca de la calidad humana y la personalidad espiritual de estas comunidades y sus responsables. Basta asomarse a una comunidad para darse cuenta de qué tipo de personas están al frente. En este caso, personas que comparten y acompañan una fe en espera de que el sacerdote pueda acercarles los sacramentos. Ni que decir tiene que hoy hemos puesto a prueba “la Villota” que nos ha llevado y traído por senderos inclinados, rodaduras aun tiernas  y hoyos infames. Ya he comentado antes en algún lugar, creo, que no se que impone más si el bache lleno de aguas rojizas encerrando el misterio de su hondura o ser consciente de ella cuando se presenta en la época seca, desnudo. Ambos son un mismo reto en épocas diferentes, que requieren la pericia siempre del conductor, sea éste avezado o advenedizo.

De este modo he vivido este año la Navidad, centrado en lo fundamental y dedicado a los pastores de hoy en este Belén, en el que no falta Herodes tampoco, con sus mil rostros del mal.  He querido dejar para el final el tema de la matanza en un poblado de más de treinta personas y niños a manos de grupos violentos islámicos. El motivo, el único que causa todo mal, la avaricia de quienes son capaces de pensar que aquellos que son maltratados y vigilados al exceso para que al arañar la riqueza, una brizna de ésta no quede entre sus uñas… Eso vale una vida humana, dos, tres, hasta treinta y cuatro Niños acribillados en las espaldas de sus mamás y sólo uno superviviente cuyo grito y llanto desgarrados, alertan del alcance y proporciones del atropello que no respeta la inocencia ni lo más santo. Los santos inocentes ya tienen impronta en mi retina del alma y desde luego, me quedo con la Navidad de verdad, la de Dios, y no la de estos reyezuelos de cansina fiesta y hartazgo de riquezas. Encomendados todos y cada uno, miramos al cielo porque la tierra no se si está preparada a hacerle un hueco al Dios niño, con nosotros. Los villancicos nunca van a ritmo de las metralletas.



viernes, 5 de enero de 2024

"LA VILLOTA"

Así dijimos llamarla José Antonio y yo, a la Land Cruiser que este año nos han dejado los reyes. Los reyes que sois muchos, quienes desde hace tres meses habéis visto la estrella y la habéis seguido, haciendo posible con vuestras donaciones y aportaciones que sea ya una realidad para nuestro equipo misionero. Gracias, gracias de veras. A menudo pensamos que el dinero es un problema para llevar a cabo proyectos. Este caso no ha sido así, a pesar de su alto precio, unos 47.328,24€ que ha costado aquí, ha sido posible pagarla sin problema alguno con lo recaudado en estos meses, por amigos, particulares, asociaciones, scouts y fundaciones. Ardua tarea ha sido lidiar con diversas entidades aquí en el país para que al final, permisos y papeles todo en regla, la pusieran a circular. 

La “Villota”, en honor a Don Gerardo de Villota, quien iniciara este sueño de sacerdotes diocesanos en misión, lo que es el IEME. Una todocaminos que nos ayudará a librar obstáculos y recorrer estas difíciles rutas en tierra y agua, haciendo posible que el Evangelio de Jesús y la Iglesia se hagan presentes en medio de tanas gentes y poblados.

Los reyes han sido generosos, haciendo posible también el suscitar ese espíritu misionero en tantos corazones que nos han solicitado pensáramos en algún proyecto que poder asumir con su concurso Y así han sido posibles el apoyo al Centro de educación nutricional que las Hijas de Caridad tienen en Safa y que pasa por dificultades. La Encomienda Magistral Templaria ha colaborado con 1500€. Y también en Safa poder pensar en la posibilidad de construir un comedor en el internado gracias al esfuerzo de la Parroquia de santa Isabel de Hungría de Las Palmas, quienes han asumido el proyecto y ya han enviado los primeros 2400€. Lo mismo podríamos decir del bueno de Juanjo, sus parroquias y el arciprestazgo de Sayago que han puesto todo el esfuerzo en que sus villancicos ayuden a llenar el morral de quienes van al encuentro de Jesús a ofrecerle lo que son y tienen. Todos los esfuerzos, todos hacen posible que los proyectos se realicen.  Y no sólo eso, si no también los 1000€ enviados también para hacer posible 5 becas anuales de seminario, y ello generado por la atenta lectura de espíritu comprometido de este sencillo blog. 

De igual manera el apoyo para la compra de juguetes, aquí ya. Muñecas sencillas de toda la vida, coches y camiones de siempre, nada sofisticados y el universal balón de éxito asegurado. No ha importado que algunos ya se dieran con el rodaje hecho, aquí lo que cuenta es que se han acordado de ellos, de cada uno de estos pequeños, de los poblados más pobres de entre los pobres. ¿Y qué decir del obrador de clausura que rompe sus muros con aroma a canela, vainilla, mantequilla, almendra o coco para hacer que ese gusto agrade más al alma sabiendo que se colabora con la misión?  El arrullo en esta clave del hojaldre o cabello de ángel hace que en verdad se perciban las mil hojas de la vida y la rubicundez de quienes nos acompañan en misterio, nos cuidan y hacen posible el milagro. Nunca el dulce secular del claustro soñó con ir tan lejos al recaudar 2000€ y ayudar a la etnia más antigua de nuestra humanidad: los pigmeos. 

Los reyes no han sido solidarios, han sido como siempre lo son ellos, muy inteligentes, prácticos y fraternos.  La Villota ya surca estas sendas, tocando el claxon, recibiendo los saludos de quienes por los caminos al pasar ya la identifican y sobre todo ayudando en el ir y venir de un lado a otro a que no pocos viandantes se vean consolados en su caminar al ser recogidos y transportados, como es habitual aquí en África para quienes no somos organismos oficiales… De igual manera, y sobre todo, es un alivio poder contar con un vehículo con el que hacerte presente como mensajero de Dios, portador de su Palabra y sacramentos.

Los reyes han hecho posible que la condición de misionero cale en no pocos corazones y vidas y les mueva a hacer un gesto grande que nosotros aquí, sólo acercamos y de este modo los niños más pobres tengan un sencillo juguete que les haga sonreír en su ilusión, les ayude en su crecimiento saludable, eduque a sus papás a serlo de verdad. Que Mamadou, joven aka de la formación profesional, haga sus prácticas de soldador y pueda a su regreso tener un equipo con el que trabajar, ganarse la vida y ser estímulo de realización personal para los jóvenes de su misma etnia, condenados por la tradición de los suyos a permanecer en el pasado y dentro de la selva. Tantos y tantos regalos que los reyes han traído en estas mágicas noches de caravanas misioneras y que hacen posible que podamos regresar por otros caminos al encuentro de esa humanidad transida de Dios.

Todo esto formaba parte, seguro, del sueño de Don Gerardo, aquél cura español en el que Dios se fijó para que entendiéramos que el ministerio ordenado es para toda la Iglesia, esto es, para el mundo. Quizá esto, sea también un regalo de navidad y aún no nos hemos dado cuenta de ello. Sigamos a la estrella, que siempre nos conduce, a pesar de tantos Herodes, hasta Jesús. Gracias por estar en camino, gracias por hacerlo posible.



martes, 2 de enero de 2024

EL PUENTE

Cuando a últimos de abril concluía el camino que inicié en Loyola, solo y a pie como Íñigo, y cruzaba en Manresa el puente medieval sobre el río Cardenet, aquel paso fue un gesto cuasi sacramental. Significaba lo que representaba, un dejar atrás muchas vivencias y experiencias, y empezar a pisar otra orilla, a estrenar caminos de encuentro. Aquellos días en la cueva experimenté en medio de la soledad, la compañía de Quien sostiene y es principio y fundamento de todo. Me abría entonces con aquel paso, a la misión.


Concluye el año y comienza el nuevo, momento de hacer recuento del pasado y soñar cómo se podría dibujar el futuro. Medio año ya en República Centroafricana y me parece que vine ayer mismo. Acercamiento a la realidad y misión en su estado mostrenco ya, sin idealizaciones ni romanticismos. Una sociedad pobre en todos los aspectos cuya pobreza salpica también a la propia condición humana. Pobrezas de expectativas, de planteamientos, de miras. Pobrezas en las personas que les hacen ser como son y ni siquiera anhelar poder ser de otro modo. Medio año en el que la incursión en la población ha sido también en su lengua y el medio natural de sus vidas. En medio de todo ello, pequeños destellos de civilización representados en la compra de la tapadera de un inodoro o el tesoro de una cafetera de esas llamadas “italianas” que endulzan la vida con el aroma primero y el sabor después, de un buen café. El día a día supone una lucha interna de cálculo secreto del costo de la vida a propósito del abismo que nos separa entre sus francos cefa y nuestros euros.  

Meses de recorrido físico, acariciando la tierra en sus caminos y poblados, acercándome a mayores, jóvenes y niños, enfermos y sanos. Tiempo en el que las responsabilidades germinan, primero con jóvenes scouts, maestros en formación y parroquia al final. Es ahora donde se pasa de espectador a protagonista en la trama de la vida en estas coordenadas, y comienza el itinerario iniciático por capillas y poblados permitiendo que todos tomen posesión de tu vida en virtud del ministerio recibido. Con ello también se inicia una peculiar relación con la vida consagrada y el presbiterio diocesano. Eres el misionero que ha venido de lejos para hacer tuyo lo que no te pertenece, porque más bien son ellos los que te hacen suyo al pertenecerles.


En medio de todo ello hay quien se acuerda y hace lo imposible por hacerte una entrevista, visual, radiada o escrita y eres causa inmerecida de admiración. De igual modo este tiempo hace que te olvide quien no debiera hacerlo, y con  sublimes pensamientos mantiene vivo el orgullo por un gesto y una entrega de tu persona. Por lo mismo la sorpresa te cautiva al saberte con palabras y gestos concretos, que no estás solo y que contigo están muchas, muchas personas que han despertado a la misión por tus pasos e inquietud y que nunca hubieras pensado estarían tan contigo como tú mismo. La emoción de esta evidencia te hace vivir agradecido.

El futuro está por escribir, el futuro es el tiempo que le pertenece a Él y ante ello sólo hay una actitud posible, la de manifestarse disponible, capaz de acoger  lo que se te confía. Me doy cuenta que no ha sido errada decisión, que como tal te ha ido tallando en tu persona y con los que de verdad forman parte de tu vida, los que me he traído y han querido venir conmigo de tantos modos y con los que me he encontrado también de otros tantos. Todos forman parte ya de tu vida y este tiempo, estos años te irán conformando al punto de poderles dar lo mejor y recibir de ellos también, lo más esmerado de sus existencias. Es todo un reto en el que la poquedad de tu vida no puede darse si no va unida al perdón y a esa gran capacidad que hemos de tener todos de aprender cada día y a cada instante. Sólo quien es capaz de atisbar un poco todo ello, comprende la grandeza de la misión.  


Un día salí de Loyola, crucé el Cardenet, llegué a Manresa, pero hoy me miro y sigo haciendo camino.


domingo, 31 de diciembre de 2023

HARMATÁN

Es alisio y propio de esta estación seca Durante estos meses hasta abril, nos acompañara como seña de identidad inequívoca de la ausencia de lluvias. Es frío por la noche y seco por el día. Viene envuelto en una nube de polvo que a modo de halo o manto, le hace aún más característico, bien al amanecer o al atardecer. Por la mañana el horizonte aparece con esa niebla gris húmeda que se torna al caer el sol en plomizo de tierra en suspensión, efecto del cansancio de un . Yo ya conocía su versión palestina en lo que allí llaman Hamsin, esa leve brisa que al llegar la noche refrescaba el tórrido diario, adquirido durante toda una sucesión de horas.

Hemos cambiado las lluvias por este efecto que nos hace estar con sensación de sequedad, viento que en apenas unos minutos permite tomar conciencia de una temperatura  estival, aunque estemos en Diciembre. Este viento otorga al día una luminosidad más propia de espectáculo que de un normal discurrir, al punto de atemorizar la climatología imperante hasta el momento e inhibir en su totalidad la pluviosidad. Vivir en la línea del ecuador es así de caprichoso y peculiar.

Es aprovechada esta temporada por los habitantes del lugar, para hacer quemas de cunetas y otras tierras, con la esperanza de que el fuego ponga en huida a pequeños roedores que con un poco de suerte, servirán de complemento al alimento diario de la mandioca. Calor del cielo, calor de la tierra. Tierra en suspensión, ceniza al viento.. es todo ello un festival a los sentidos, a los que se une el olfato al percibir el perfume de la hoguera.

Este calor deshidrata los barros y lodazales de los caminos, dejando al descubierto las oquedades  que otrora atravesábamos a ciegas, sumergiéndonos en aquel agua embarrada por demás, espesura de sorpresas. Ahora todo es visible y perceptibles las roderas que aserradas, amenazan con cercenar la escasa velocidad que permite el tránsito por este medio. Uno ya no sabe qué es mejor si el camino rebosante de escaramuzada agua o con los perfiles curtidos al sol de endurecida entraña roja. El caso es que de uno modo o del otro, el camino espera ser transitado con esmero y prudencia, áfrica no es para prisas.

Esta temporada es ocasión para aprovechar y recorrer caminos o visitar poblados y gentes. En medio de tanto secarral y polvorienta atmósfera, al menos se puede ir de un lugar a otro con la certeza de ver tal cual es el propio camino, con la certeza de poder programar y cumplir lo previsto dado que la lluvia no trastocará el deseo manifestado en un papel que a modo de plano, guiará tu presencia en uno u otro lugar.

África es un motor de dos tiempos: la lluvia y el calor. África se mueve con un combustible único: la calma. Y como si de una persona longeva se tratara, los caminos son lugares de encuentro y portadores de vitalidad, como esas venas que recorren una piel gastada y arrugada, al punto de hacerla bella en su mismo serpentear. El Harmatán llena de cambios a una tierra acostumbrada durante meses al continuo suceder de tormenta y agua, rompiendo con ello ese ritmo  inalterable de lo establecido. También altera la vida de estas gentes y es excusa de muchos males temporales contraídos, así como responsable para muchos, de la alteración del carácter, el sueño y no pocas realidades más. Antídoto para esta tentación del pensamiento es observar a los pequeños, quienes siguen jugando a pesar de todo como antes, indicador de que apenas nada hubiera cambiado. 

miércoles, 27 de diciembre de 2023

GBOKIA Y SENGA

 Después de Mokinda, son las dos capillas que he conocido, las dos también cercanas a M’Bata. Gbokia es un poblado muy pequeño y disperso, formado también por población aka. La capilla, como por lo general todas, a una lado del camino. Es una capilla vegetal. Unos troncos dispuestos al modo tradicional, hincados en la parte central del suelo, sustentan una estructura también de troncos más pequeños, a modo de vigas de un tejado de los nuestros. Los laterales son cerrados de igual modo, simulando en su hilazón, nuestros muros y paredes. Toda este conjunto de palos, se completa con la  urdimbre de ramas de árboles, por lo general de palmeras. Lo ideal es hacerlo con unas piezas vegetales tejidas y unidas de bambú, una estructura tupida en exceso, muy conveniente para no dejar pasar ni el sol en la estación seca, ni la lluvia durante los meses de la húmeda estas piezas de tejado, constituyen uno de las actividades de la población aka. Estas capillitas en ramas, son muy bonitas y evocadoras, sobre todo cuando están recién cortadas las ramas Son a la par muy sencillas y evidencias el alto grado de pobreza de la comunidad.

La celebración en Gbokia comenzó con unas veinte personas y acabamos sesenta, como siempre muchos niños. No tiene coro, pero en el coche trajimos a una voluntaria de la coral de M’Bata, que animó y dirigió muy bien el canto de la eucaristía. Todo un gesto de cómo comparten también los recursos, sintiéndose en medio de la diversidad. Al terminar, como siempre, nos acogieron ya en el poblado debajo de un sombrajo de sencilla empalizada y nos ofrecieron lo que habían preparado: uso peces del río, la consabida pasta de mandioca (Gozó) y unas bananas. Esta comunidad de Saint Sauveur, acogió antes de venir yo el bautismo de tres akas, ahora hay otros ocho que quieren iniciar el catecumenado, así que ya se plantea trabajo.

Senga es un poblado algo más grande y cuenta desde hace uso treinta años con una capilla construida con ladrillo del lugar  y techada con chapa. Está desde entonces a medias, esperando ser cerrada los  medios muros por las piezas de cemento con figuras geométricas que hacen las veces de celosías, permitiendo la ventilación del lugar y protegiéndola un poco. Iniciada por los misioneros combonianos y dedicada a san Daniel Comboni, está tal y como la dejaron. Aquí en seguida se reúnen a golpe de llanta de camión que pende de una rama de un gran árbol en las inmediaciones. La comunidad se configura desde el inicio más o menos como con unas 50 personas. Estos sí que tienen coro , por cierto muy animado y notable, formado por una docena de personas a ritmo de unas maracas (Droumes) y Tam-tam (Ngo).

Una comunidad también sencilla y que se alegran de tener en sus manos la programación de las celebraciones y visitas a las comunidades que conforma la parroquia. Cuando la comunicación terrestre es tan difícil y la telefónica tan precaria, hay que recurrir un poco a lo de siempre, apenas dejando nada a merced de la improvisación o lo inesperado. Además creo es un detalle que les toma en consideración A partir de febrero, cuando se incorpore José Antonio al equipo, cada domingo podremos atender tres comunidades y de este modo todas podrán tener celebración al menos una vez al mes. De este modo poco a poco voy introduciendo el factor programa dentro de la pastoral de estas latitudes, algo que no acostumbran ni pastores ni fieles. 

La visita a estas dos pequeñas y sencillas comunidades no ha hecho si no, abrir el apetito por conocer a fondo y poco a poco todas y cada una de ellas, para de este modo mejor servirles la Palabra de Dios, la celebración de la Iglesia y los sacramentos para crecer y vivir en cristiano. En principio acabada la navidad, ya habré pasado por todas y podré irme reuniendo ya poco a poco también con los consejos pastorales por sector. Delante tengo tres meses de aprendizaje y conocimiento concreto y directo, en el que al menos la estación seca, me permitirá llegar a cada una de ellas sin barro ni agua. Iréis conmigo de ese modo tan misterioso y real que es el de la comunión en la misión.

domingo, 24 de diciembre de 2023

NÖEL BE AFRIKA

En estos días previos no ha habido coronas ni velas de colores, pero hemos tenido tiempo de adviento.

No se escuchan villancicos, pero las danzas presagian que es Navidad.

No hay belenes, ni pesebres, tampoco espumillón, ni luces.

No tendremos turrón ni cava, tampoco cenas ni comidas especiales.

No habrá nieve, ni frío y a pesar de todo seguirá siendo Navidad.

No nos reuniremos en familia, como de costumbre, pero la familia con la distancia ha aumentado.

Seguiremos, eso sí, teniendo Herodes, romanos, pastores y gente sencilla, y por supuesto también a un pequeño que balbucea un amor sin igual, el de Dios que tanto se ha acercado a nuestra humanidad que se ha hecho carne.

No habrá prisas para las sorpresas, regalos de última hora ni superficies comerciales con horario especial.

Tampoco campanadas, ni misa del gallo, porque aquí serán las llantas oxidadas de camión quienes tañan y la misa de medianoche que será a las 22:00.

Navidad siempre y en todo rincón, aunque de modo diferente. 

Estos cambios culturales ponen a prueba, no a la Navidad, sino a nuestro modo de vivirla. Y pese a toda diferencia hay una realidad que no cambia y es la misma para todos, y esa es Dios que nace, que celebramos nacido entre nosotros para mostrarnos cuáles son los caminos de la creación, lo que Él soñó para todos un día y nos servirá de reflexión, ojala, para ver que estamos haciendo de ella y con ella. Celebramos su presencia entre nosotros y el comienzo con su vida de ese reino iniciado entre nosotros, reinado de bienaventuranza, de justicia, paz y dignidad Un admirable intercambio de nuestra condición a semejanza de la suya. Navidad con frío o calor, con o sin muchas cosas, pero siempre con Dios. 

Cuando la tierra santa es hoy un horno infernal de muerte, venganza y destrucción. Cuando grandes partes del planeta sufren las consecuencias injustas de un cambio climático que no han provocado. Cuando la pobreza se alía con el olvido y el interés con la corrupción y todo ello se concentra en estos lugares… cuando todo ello se sigue dando en nuestro mundo, todo ello es señal inequívoca que seguimos necesitando Navidad, pero la verdadera, no la que se apaga al concluir unos días de vertiginoso consumo, también de frágiles sentimientos, que empachan el alma de facilona emoción. 

Estar de este lado de la historia y del planeta  te permite reconocer que la Navidad es algo  más serio que todo esto y para  vivirla y celebrarla sólo se necesita de Dios y de cada uno de nosotros. A la Navidad le sobran destellos, azúcar y celofán. La navidad sólo precisa un pesebre acogedor, una mirada de asombro y un gesto agradecido con tan grande irrupción de Dios. Navidad será a pesar de todo cuando en medio de músicas, alborotos y brillos, cada uno pueda en esa noche mirar al cielo y descubrir el silencio de las estrellas que enmudecen para que una, sólo una de entre todas, alumbre el misterio que acontece en las periferias de este Belén de hoy inmenso que es la humanidad. Si eres pobre y eres capaz de descubrir esto, te habrás convertido en mago y este encuentro, al que ofrecerás lo que más vale de ti, te hará caminar de nuevo, pero de otro modo, por sendas diferentes a las que acostumbrabas y en ese retornar serás capaz de percibir el sonido de unas huellas, que asombrado descubrirás ya no son tus pisadas. Pero hoy toca admirar en la estrellada noche, rodeado de pobreza, la gran riqueza que Dios ha querido compartir con la humanidad Hoy, como si de un pastorcillo de la primera hora se tratase, puedo compartir contigo al relente de la nada y con el resplandor de lo que es todo ¡Feliz y santa Navidad!



FIN DE PISTA

Hay palabras y lugares que todos guardamos en el libro de nuestras vidas con una honda significación y sentido. Todos tenemos palabras, olor...