lunes, 9 de diciembre de 2024

NOCHE OSCURA

 Hoy es el día de la Inmaculada Concepción, fiesta grande en casa, recuerdo, porque se celebraba el día de la madre. Aquí se han ido sucediendo en diversos lugares peregrinaciones a diversos santuarios marianos. Aquí les cuesta muy poco ponerse el mundo encima y caminar, quizá sea hasta una buena excusa para no estar en casa y romper la nihilista rutina de tantos hogares. Se ponen en camino con lo puesto y los días del evento están en condiciones que nosotros ni aceptaríamos, comiendo (si comen) mal y durmiendo en el suelo, pero el caso es romper el anodino día a día.

Aquí las noches impresionan porque están henchidas de negritud y sonidos por doquier. Tan sólo las leves luminarias celestes destellan tímida y bellamente en el amplio horizonte zenital. Mientras en la tierra, las casitas y poblados intentan emular el empíreo nocturno con las exiguas fogatas y algún que otro haz perdido de alguna linterna. Adereza este ambiente el sonido plural, rico y constante de insectos y animales diversos a los que se une el viento y la lluvia cuando irrumpe en esta sinfonía. Aquí la noche es noche, sin contaminación alguna, pura, dura y natural cien por cien desde las seis de la tarde a las cuatro y media de la madrugada.

También, referida esta expresión como metáfora del alma, la noche del ser de cada uno experimenta el silencio, el abandono, el silencio y la sospecha de la luz. Aquello que, próximos a celebrar su día, experimentó como tantos otros más en la historia, Juan de la Cruz entre 1577 y 1579 y que supo magistralmente definir con su acertada escritura. Una noche a la que se incurre en solitario y que nos lleva a explorar las sombras de nuestro interior, nos permite atisbar nuestro ser, aquello que K.Jung des la psicología definía como la muerte cuando uno aún vive, una experiencia límite en la que se da muerte a la dimensión egóica del yo de cada uno, esa identidad ilusoria de cada quien, enfrentándote a la verdad y anhelando el despertar de la luz.  La misión tiene también algo de esto. En medio de tantas alegrías e ilusiones, también conforma este equipaje la impotencia ante lo que no das crédito pueda suceder y acampa al lado tuyo invitándote a entrar forzadamente en la oscuridad.

En un mundo diferente al que pertenecemos y estamos acostumbrados, en el que campan a sus anchas demasiadas dimensiones irracionales  como la magia, la falsedad y no poco oscuros intereses con residuos inversos de racismo, todo ello es el caldo de cultivo para que surja una envidia marcada a fuego que eclipsa la luz y te introduce de lleno en esta experiencia de nocturnidad anímica. Es algo con lo que, parece, hemos de aprender a convivir, asumir y hacer frente.

De todos modos la persistencia se abre paso a no pocos recelos, incluso en el deporte. El sábado se jugó el primer partido del campeonato parroquial entre capillas. Bangui Bouchia contra Bokanga. El resultado: empate a cero. El ambiente genial, todos los jóvenes de las capillas representados y ataviados con sus diferentes uniformes de diferentes equipaciones internacionales, una fiesta del deporte que pretende desde la parroquia relacionar y unir a los jóvenes de cada una de las 13 comunidades. U empeño que ha tenido que abrirse paso también a través de no pocas dificultades. Este es nuestro camino del adviento de este año, en ello estamos como siempre con la ayuda de la gracia. Caminamos hacia la luz y la luz siempre, siempre vence a las sombras. 

jueves, 5 de diciembre de 2024

EL FLAUTISTA DE MONGO

Más importante que las cosas son siempre las personas, más que lo que haces es de destacar quién eres y cómo eres. El tiempo de estancia de Pepe entre nosotros revela su personalidad amigable con todos y su carácter abierto. El camino de Zinga a Mongo, la distancia que cubría el tren, lo hicimos por un sinuoso sendero por el que la vegetación peinaba los costados del coche, una situación entretenida por la conversación jovial que en todo momento nos dispensa él.  Cada vez se estrecha más y consideramos dar la vuelta en cuanto podiéramos. Nos encontramos a un grupo de mujeres que se dirigen a Mongo precisamente. Preguntadas por el estado del camino y si podremos continuar, nos dicen que sí, y que además nos espera un puentecillo pero se puede pasar bien. Este último dato me inquieta porque aquí cuando te dicen que está bien.... digamos que está de "aquél modo". Las llevamos con nosotros y efectivamente a no más de un kilómetro del punto donde las recogimos, una serie de tablas y tablones en el camino, son la evidencia de un puente. Lo cruzamos cual xilófono, cada tabla suelta produciendo su sonido particular y ya en el camino de nuevo, recuperamos lo acostumbrado de la senda, la conversación y el buen ambiente.


Llegamos a Mongo, una aldea muy pobre en sus construcciones en las que descuellan las ruinas coloniales de hangares y almacenes. El catequista de la comunidad me conoce y se ofrece a acompañarnos, explicándonos lo que él sabe al respecto, que es algo aproximado a lo que fue en realidad. La vía y raíles ya no existen, sólo los vestigios de alguna pieza en vetusto cemento que alineada con otra y otra, señalan una línea imaginaria sobre la que un día estuvo el tendido férreo. Durante el paseo hemos ido saludando a la gente, por cierto muy amable, que nos cuentan cómo con las crecidas del Oubangui el pueblo queda anegado. En esto, un enjambre de niños, cada vez mayor, se van reuniendo en torno a Pepe, quien juega con ellos y ellos le arropan como una piña. Es increíble el imán de su carácter niñero. Es de señalar que no sabe sango y el francés....  Entramos en la capilla, decorada cual una buena catequesis con los acontecimientos fundamentales de la historia de la salvación. Ya dentro, se divisa en medio de una nube de cabecitas inquietas y presurosas, la de Pepe quien simplemente sonriéndoles les cautiva. Tiene ya incondicionales hasta que monte de nuevo en el coche. Una foto junto al campanario, foto en la que él se preocupa de colocar a todos y aupar a los más pequeños, pone broche final a esta visita.

Durante el regreso hablamos de la infancia y juventud de este pais, de sus posibilidades tan desaprovechadas. Al llegar a Safa Tabarés, los cinco o seis trailers que por la mañana nos encontramos por la carretera antes del embarcadero de Mongoumba, aparecen parados en fila a cuenta de que el primero de ellos ha dejado un eje en un vache. Sorteando cada uno, y entrando por medio del poblado, zigzageando las chozas, logramos salir del kodro y retomar viaje de nuevo con la idea de parar en Mokinda para recoger la carga de piedras que nos quedan para terminar los apenas dos metros de muro. Nos estaban esperando porque esta mañana nos vieron pasar de largo. Rápidamente y en torno a un montón de piedras rojas volcánicas apiladas, comienzan a cargarlas un grupo de jóvenes. Aprovecho mientras a hablar con el catequista y una vez cargado el pedido, continuamos ya para Mbata.


De esta jornada queda en la retina de la memoria todo lo que se refiere a este hombre y su particular atracción por iluminar todo lo humano, al punto de si los Grimm hubieran compartido esta jornada con nosotros, le habrían dado la flauta encantadora a él. El caso es que él, no la necesita, Mongo ha sido testigo de lo que un día vivió, aunque fuera sólo en fantasía, la infancia de Hammelin. La próxima semana ya será de nuevo un urbanita europeo, y recordará las grandezas y miserias del corazón de áfrica y los nombres de Everardo, Gabriel,  Antonio, Víctor, Juanjo, Jesús,....de todos y cada uno de quienes cada día trabajamos por aquí para lograr un pequeño cambio que transforme sus vidas y mejore su futuro. Pepe ha venido a dar luz y como toda buena historia, la suya aqui, "to be continued....".

domingo, 1 de diciembre de 2024

HERRUMBRES DEL PASADO

Un día precioso de campo, después de jornadas de trabajo, es la mejor recompensa a tanta buena dedicación.  La víspera me entretuve en la cocina, preparando una buena tortilla de patata y otros agasajos al gusto hispano. De este modo, los dos jóvenes aka mayores de la misión, Mamadou y Manuel que han ayudado a Pepe estos días, Mario que tanto ha ayudado también en estos meses y yo, éramos el cortejo de los cinco turistas improvisados. La nevera portátil se completó con bebidas frescas y nos pusimos en camino hacia un enclave a 32 kms de distancia de M’bata, un lugar muy particular en la historia de este país: Zinga. Antes, en Batalimó, nos adentramos hasta la Industria Forestal donde preguntamos por el Director y legamos hasta su colonial mansión al borde de la Lobaye. Tenía una deuda que saldar con él a cuenta de la ayuda que nos dispensó en su día para hacernos llegar con su camión las cargas de piedra desde Mokinda con la que hemos hecho la fundación del muro de la misión. Una botella de vino de Oporto es nuestra humilde y agradecida ofrenda a este hombre de ascendencia portuguesa pero francés de nacionalidad. A cuenta de un paludismo no lo pudimos ver, pero uno de sus mayordomos salió para manifestarnos su agradecimiento y disculpas al no poder recibirnos. Esta incursión nos permitió callejear por Batalimó  Era mediodía y los trabajadores en grupos y gran número abandonaban la serrería dispuestos a la celebración de un fin de semana en el que festejan la independencia del país. Paradojas de la vida celebran el día de la proclamación de la independencia (1/(12/1958) cuando tenían que celebrar el día de su entrada en vigor, fecha que no sería hasta dos años más arde, cuando la urbe gala les permitió ya ser algo por sí mismos /13/08/1960), hasta en esto siguen siendo serviles.  

En este tramo del camino, los vestigios aún de las lluvias hicieron necesario poner el 4X4 para salir de un atolladero. Pepe fue testigo de una situación complicada que no por serlo deja de ser habitual entre nosotros aquí. Superada la prueba y lleno el coche de barro, retomamos de nuevo el camino que nos llevó hasta el lugar donde está el transbordador de Mongoumba, lugar donde comimos para después continuar a Zinga.

Zinga es un enclave ya a orillas del Oubangui, teniendo en la otra orilla a RD del Congo. Aquí se encuentran los únicos kilómetros de línea férrea del país. Entre 1920 y 1960 funcionó una línea ferroviaria de 6 km que unía los pueblos de Zinga y Mongo. Esta línea permitía cruzar por tierra el umbral de Zinga, en el río Oubangui. La Compagnie Générale de Transport en Afrique Equatoriale (CGTAE), empresa de transporte fluvial, explotó esta línea hasta 1960, que permitía superar las corrientes imposibles del río en este tramo, impidiendo el tráfico fluvial entre el Congo y Bangui. Cargas y pasajeros se depositaban en esta línea que recorría la margen del río y unía Zinga con Mongo, de modo descendente y viceversa para el trayecto ascendiente. 


El paso del tiempo es testigo de un pasado en el que aún hoy, después de casi setenta años de abandono, evidencia un desarrollo llegado de fuera con la pretensión de superar toda adversidad con tal de extraer los productos tan codiciados en los mercados europeos. Hangares de muros horadados, ladrillos desafiando la gravedad, máquinas de tren a vapor varadas con un tono verdoso que casi mimetizan con la vegetación que se ha ido haciendo dueña del lugar al punto que un árbol, naciendo dentro de la terminal ha ido abrazando la estructura metálica hasta que ha logrado surcar de nuevo el azul del cielo, quedando para siempre fundidos y atrapados en su destino. 

Un barco de vapor, en madera como los del Misisipi, aparece atracado en lo que un día fue el muelle del puerto. Esqueletos de vagones de pasajeros y de plataformas de carga, todo, todo habla de este pasado. 

El paseo entre estos escenarios es de obligada maravilla, un paseo bullicioso porque una nube de chavalillos corren al paso nuestro, haciendo del turismo el asombro de su cotidiano vivir del que son testigos pero del que desconocen toda esta página que la historia ha escrito entre ellos con estos caracteres de época colonial. Conviven con estos dinosaurios de los comienzos de la época industrial, ignorando la razón de lo que otrora fue vital y hoy simplemente es un cementerio de su historia.

miércoles, 27 de noviembre de 2024

TRIBU

No os tengo olvidados pero es que me crecen los enanos también aquí. La llegada de Pepe  nos ha envuelto a todos en una dinámica de trabajo adicional para ayudarle en sus tareas técnicas de poner al día las pobres instalaciones eléctricas con las que cuentan nuestras misiones. El aprovechamiento de la  energía solar ha devuelto la normalidad a la Maison Comboni de Bangui. Ya no están a merced de los frecuentes cortes de luz del fluido eléctrico de la red nacional, privilegio del que gozan, me refiero a la red eléctrica, por estar ubicados en el barrio presidencial de la ciudad. Gracias al estudio realizado por Pepe y a su trabajo, ya no son dependientes de la red nacional y podrán seguir con la vida normal incluso cuando ésta deje de servir energía. Ha trabajo intensamente durante un mes y como ocurre en todas las novelas, ha contado con la fiel ayuda de un aprendiz que le ha dispensado todo en cada una de sus tareas. En este caso ha sido el Padre Gabriel. Un misionero comboniano de México que tras muchos años en Chad y una estancia en su tierra natal, generosamente ha vuelto a esta tierra. estaba en Maison Comboni aproximándose a la lengua Sango y la llegada de Pepe le ha convertido en su fiel escudero, quien además ha ido con ello saliendo de su timidez  y reserva de carácter al punto de ser ahora un jovial y cercano amigo con todos. La labor humanitaria de Pepe, no se circunscribe al ámbito técnico donde su profesionalidad y capacidad de trabajo son evidentes, también su carácter abierto y vitalista genera estas inercias positivas a su alrededor. 

Un año cumplido ya como párroco en M'bata, me permite de algún modo, poder opinar de alguna realidad con cierto atisbo de dar en el clavo y acertar en mis opiniones. Cuando el otro día nos acercamos a la iglesia en M´bata para hacer el estudio preliminar de necesidades para su iluminación nos percatamos que había un grupo de una quincena de personas en oración. Con respeto y silencio, analizamos y comentamos las posibilidades de intervención y ya al punto de salir, estando aún en la sacristía, el llanto de un niño me hizo volver de nuevo al templo. Delante del altar de la Virgen, el grupo en oración tenía en medio a la criatura, marcado su cuerpo por las señales del hambre,  mientras su madre y otra persona lo untaban con agua y ungían con con un líquido aceitoso. El pequeño, ante aquella tan extraña como inocua acción, se revolvía en el suelo con un llanto inusual, mientras era sujetado por pies y manos por otros dos miembros del grupo. Asombrado por tal proceder pregunté al responsable qué era lo que estaba viendo, respondiéndome que era una práctica de sanación, a lo que rápidamene le espeté que para ello la iglesia sólo tiene la oración y el sacramento de la unción de los enfermos. Pregunté qué era ese agua y ese aceite, y me dijeron que era agua bendita y óleo de san Miguel. Ya os dije al principio de estar aquí que para evitar excesos, decidí no bendecir agua alguna si no y sólo en la fiesta de pascua, con lo cual dudo del origen de esa agua y más aún de ese aceite milagrero. Tras un minuto en silencio y viendo la escena, e la que el pequeño ya calmado por nuestra irrupción ya sólo lloraba de un modo normal, me dirijjí al responsable instándoles a recoger todo e irse, además de informarle que tendría su grupo ((Movimiento de Renovación Carismática) prohibidas sus actividades en la parroquia hasta nueva orden y advirtiéndole que lo que había hecho era, cuanto menos, una profanación del lugar, de la oración cristiana y de los signos sacramentales. En silencio recogieron todo y abandonaron el templo.

Que se puede esperar de un pais en el que la presunción de inocencia no existe y donde lo más fácil de este mundo es denunciar a alguien, aunque sea falsa y se amparen en el anonimato de una nota cuya autoría también es de dudosa veracidad.... el daño lo hacen a quien se ve acusado, situación de la que ha de buscar cómo salir. Un pais en el que la palabra es camaleónica y lo que hoy vale tres mañana te solicitan seis. Un pais en el que uno trabaja y ciento miran  indolentes, desafiando conn su actitud al que pacientemente hace lo que debieran de aprender todos. Un pais en el que prestar un insignificante bolígrafo es sinónimo ya de perderle la pista. Una Iglesia en la que los que tienen que servir no se resignan a ello y se resisten haciéndose valer para que les sirvan. En definitiva, percibo aún algún que otro ramalazo tribal que no hará otra cosa si no ralentizarles en el desarrollo hacia la consecución de una sociedad en la que se normalizan las virtudes como garantía de la dignidad de sus ciudadanos. Aún hay demasiada tribu que iluminar, y eso tristemente no lo podrá cambiar Pepe.

martes, 12 de noviembre de 2024

FINI LEGE

Como si de una señal inequívoca se tratase de que el progreso llega a estas tierras, la carretera que comunica M’Baïki con la frontera del Congo y que pasa por M’bata y Mongoumba, se abre paso de la mano de empresas chinas. Grandes máquinas acuchillan lo que hasta ahora era el infame camino lleno de heridas. Gran numero de trabajadores del lugar que por tener indumentaria tienen un casco y una chaleco reflectante, se afanan en las tareas resultantes de la tala y desbrozado del curso diseñado para la carretera. Camiones de  obra que van y vienen trayendo y llevando grandes cargas de tierra con las que nivelar el trayecto. En medio de toda esta vertiginosa actividad, mecida al ritmo de quien porta en sus manos una banderola verde y otra roja que agita según la circunstancia indicando así si se puede pasar o no, los niños y animales que expectantes y curiosos unos y despistados y confusos los otros, deambulan por todos lados. Ciertamente el ritmo de trabajo es incesante, estando en litigio los adagios de “trabajar como un chino” y “trabajar como un negro”, evidenciando que si el primero se atiene a verdad, el segundo aún está por comprobar. Baste para esto segundo un pequeño dato de mis reflexiones. En año y medio que llevo aquí, inmerso en constantes obras en la misión, aún es el día que nadie ha venido a solicitarme trabajo mediante el que pueda vivir y sustentar a los suyos…

El trayecto, en medio de árboles y foresta necesariamente arrasada, está jalonado por casas cuyo final está preconizado por una marca visible de pintura en sus muros con una X. Además de los movimientos de tierras, también está caracterizado por la tala de palmeras que permanecen tumbadas allí donde estuvieron plantadas hasta hace nada. De ellas y tras este horizontal reposo, obtendrán su preciada y ruda bebida alcohólica de la “kangoya”. Y es que ante lo inevitable, se han adelantado para darle anticipado cumplimiento que les permita disfrutar de lo que de otra manera no podrían hacer, dado que necesitan reposo los troncos para exudar la savia de la fiesta.La obra avanza y de terminarse, cosa que habrá que esperar a ver, resultará una amplia ruta que serpenteará la selva con un ancho de 25 metros. La velocidad se convertirá en un aliado peligroso para motoristas y vehículos que confiados buscarán hacer los trayectos en el menor tiempo posible, recuperando con ello la lentitud impuesta durante mucho tiempo por su estado precedente, del que se olvidarán en seguida.

Las máquinas han ido haciendo su trabajo, hasta un primer nivelado de un auténtico punto crítico a la altura de Boyoba. Unos trescientos metros fatales donde las paredes de barro envolvían a los vehículos haciendo que muchos de ellos quedaran varados en medio de la trampa de bodón. Al menos ya se puede pasar sin más complicaciones que las propias de un camino más de esta zona.

Acabo de tener conocimiento de la tragedia de agua y barro que ha asolado Valencia. Asusta ver las dimensiones de la catástrofe en sus aspectos humano y material. Escandaliza lo relativo al comportamiento de autoridades y políticos. El pueblo parece que ha reaccionado ante el abandono con la violencia verbal y física. A un desastre se suma otro de carácter convivial y social. Hablo con mi sobrina Patricia que, asustada como nunca la he visto, me relata lo vivido en esa tarde y el horror del que ha sido testigo y que milagrosamente ha podido sortear. Ante tanto no queda otra desde aquí que rezar y colaborar con la aportación que desde el IEME haremos todos los curas misioneros. Para unos y para otros se presenta el mismo horizonte de camino nuevo,  en sango fini lege.


viernes, 8 de noviembre de 2024

EL DOCTOR AMIGO

Hay quien llega a tu vida en la última hora, a pesar de que sabías de su existencia desde hacía tiempo, su nombre y cuatro generalidades más de su vida. El paso de conocido a amigo es un tránsito que a menudo viene dado por las circunstancias. Así me ha sucedido con el Dr. Diego, quien de serlo así primeramente ha devenido a ser sencillamente José Miguel. Desde hace muchos años era un rostro muy identificado a la obra científica de la Caja Rural de Zamora, y todo lo que ella gestionaba en torno a la salud y el saber de la medicina. Y es que José Miguel también era un sabio que había ido como pionero en su tiempo por numerosos lugares del mundo cultivándose y haciendo crecer en derredor suyo. Más allá de un rostro afable, agradable de trato, de profundas convicciones cristianas y de entraña intelectual, más allá de esto, apenas sabia más de él.

Como en tantas páginas del Evangelio, la ocasión llegó a nuestras vidas en un momento preciso y se produjo el encuentro. También como en tantas ocasiones de la vida de Jesús, mediada a través de un sincero amigo de ambos. El caso es que entré de puntillas en su vida en un momento delicado, el final de la vida de su querida esposa, Conchita. El acceso a este entorno vino primeramente de la mano de la ciencia. El Foro universitario que yo animaba en torno a la ciencia y la fe, las personalidades que en él colaboraban y sus aportaciones, la figura de Teilhard de Chardin,…. fueron los primeros compases de una amigable melodía que hoy ha escrito su nota final con su partida de entre nosotros. Todos estos temas despertaron el interés por conocernos más y mejor y a pesar de los escasos momentos en los que estuvimos juntos, la profundidad, la admiración y el cariño fueron aumentado de forma mutua. Los diálogos  con Conchita fueron intensos al punto de confiarme eso que no hacemos con cualquiera: los anhelos de su interioridad. Ella se iba y dejaba por un tiempo aquí a José Miguel, hasta que Dios quisiera y eso ha sido en la madrugada de hoy. Ese niño bueno y sabio que ella definía, hoy nos ha dejado y presentía yo así era cuando esta misma mañana celebraba en M'Bata la eucaristía  de las 06:00 y la ofrecía por él, sin saber con certeza de su estado. Providencialmente me han comunicado que esa fue precisamente la hora de su exitus. Dios sabe sugerir.

Estos pocos años que hemos estado entrañablemente cerca, he visto que al igual que hizo Conchita conmigo, él fue ganando mi confianza y sobre todo el afecto de su amistad. La misión en Centroafricana  le fascinaba al punto que en mis conversaciones telefónicas con él y en mi tiempo de vacaciones siempre era objeto de su atención: la etnia pigmea, la evangelización que se realiza en estas tierras pobres, olvidadas y abandonadas como ninguna, la presencia de la Iglesia, las personas de los misioneros, … todo era objeto de su preocupación y compromiso. Verle feliz y satisfecho junto a su buen amigo José, disfrutando de una mesa dispuesta en casa de la familia de ese rincón  luso afable, rodeados de una amplia naturaleza, han sido momentos donde ha palpitado, creo, muy especialmente su corazón de niño bueno y sabio, que admiraba el libro de la naturaleza como obra escrita por Dios para que leyéndola nosotros lleguemos a Él.

En todo momento, como buen médico que era, preocupado siempre por los demás, era capaz de remover Roma con Santiago hasta buscar la mejor ayuda y más adecuada que precisaba aquél que le habías confiado a un diagnóstico o a un tratamiento. Este generoso interés lo ejercía también hacia sí mismo, siendo consciente de su propio estado y alcance. Hace apenas una semana, así me lo decía por teléfono.

El caso es que José Miguel ya está con Conchita y de la mano del buen Dios, objeto de su actividad y complacencia. Para mí es duro despedir a distancia a los que me son cercanos y que inexorablemente nos va dejando. Él seguirá inspirándonos el hacer de Dios en torno nuestro, esto es, el ejercicio de la caridad como preámbulo del anuncio creíble de la buena noticia, algo que desde su encuentro con San Juan Pablo II había transformado sus corazones, sus vidas y sus sueños más allá incluso de sí mismos y de su paso entre nosotros. 

Sólo puedo dar gracias por que el conocimiento de Conchita y de José Miguel me ha llevado a una experiencia de amistad profunda, sincera y entrañable, al punto de ser él mismo ahora, quizá una parábola vital de lo que es en definitiva la fe: pasar del conocimiento a la experiencia que transforma y da sentido a nuestros pasos. En él se ha cumplido también lo que fueran postreros anhelos de Agustin, Ireneo, Anselmo, Galileo, Teilhard…. y de tantos buscadores de Dios: ”nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti” . Ya hoy, José Miguel ha dejado el tiempo y las inquietudes para abrazarse a la eternidad y al descanso. ¡Gracias Doctor, gracias amigo!.

lunes, 4 de noviembre de 2024

LOS POBRES NUESTROS SEÑORES

La verdad que ha sido una semana frenética. Trabajos en M’bata, viaje a Bangui y Consejo Parroquial, aderezado con la solemnidad de Todos los Santos y la conmemoración de los fieles difuntos… no ha quedado mucho tiempo como para sentarse y compartir unas letras, como es  puntual y costumbre. Imagino que encuentre la disculpa de quienes os acercáis a estas crónicas y que por cierto hoy ya pasamos un ciento largo de veintemil lectores.

El muro ya está terminado, por fin, y ahora sólo queda  la embocadura de la puerta y darle a todo él la terminación horizontal que recorra todo su perímetro y lo proteja, especialmente de la lluvia. El viaje a Bangui estaba  motivado por la compra de diversos elementos que ya nos son necesarios para ir terminando y preparando la siguiente obra, que será la rehabilitación total de la casa de los chavales aka que tenemos escolarizados y el arreglo de una cocina cuyo uso siempre está al servicio de todos los acontecimientos y reuniones que concitan aquí a diversos colectivos durante el curso. 

Un viaje tedioso en el que el divertimento principal  ha sido ir esquivando el deteriorado camino, ahora lleno de agua. El precio que hay que pagar para ir a Bangui es alto. Apenas 120 kilómetros en los que empleé cuatro horas y media para ir y a cinco para regresar al día siguiente. Como aquí se aprovecha toda ocasión, el obispo me pidió pudiera traer a una persona aka que meses atrás había sido operado, dándole con ello una nueva oportunidad sobre este suelo. Contacté con él y quedé que al día siguiente a las 08:00 lo recogía en la emblemática parroquia de Fátima. Es una pena, pero es así, que para comprar una miserable crema para los dientes haya que pasar por este calvario de viaje. No digamos ya si lo que precisamos son cosas más elaboradas como unas grapas, unos sobres o papel higiénico. Para todo hay que programar y realizar este cansino periplo. Bangui, ruidosa, sucia, populosa y llena de imprevistos por todos lados…

Aproveché a comprar todo en el PK5 y después disfrutar de u merecido encuentro con Pepe, quien ya tiene la primera fase del proyecto casi realizado Me dice que nota las diferencia entre Angola y esto… yo ya  lo advertí también al poco de estar  aquí. Por goleada, aquí hay más miseria, en todas sus variantes, física, moral, estructural y humana. Compartir su sentido del humor es bálsamo para tanta penuria que nos circunda y antídoto para el desaliento.

No podía salir tan bien la jornada de regreso como la anterior. Eran las 9:30 y estábamos saliendo de Bangui, porque la persona en cuestión, estaba a la hora y lugar indicados, sí, pero como siempre hay una parte del iceberg que no vemos. Tocó ir a recoger a su mujer e hija (siempre es así cuando te dicen si le puedes llevar, y aparecen otras personas y enseres que va en el tándem). Me cuesta acostumbrarme todavía a estas actitudes. Así, haciendo un recorrido penoso por unas calles y ambientes que prefiero no describir ahora, llegamos a una “casa” donde esperaban ellas y un gran equipaje. Todo al punto excepto la medicación que la dejaría olvidada y habrá que volver a por ella con motivo de otra visita a la Nínive  del Oubangui. Al pasar por la capilla de Bokanga, celebramos la eucaristía de clausura del mes de octubre, mes del rosario, con la Legión de María. Celebración y ambiente muy cordiales y animados. Al llegar a M'bata dejé a la familia e su misma casa y compartí con ellos una buena parte del ofertorio de Bokanga con el pretexto de poder celebrar bien el retorno al hogar y con salud.

Los días siguientes estuvieron marcados por la liturgia de los primeros días de noviembre. El día del Consejo parroquial, nuevo ya, formado por 40 personas, (más de cien es lo que me encontré y resultaba inviable), nos ocupó seis horas, sólo interrumpidas por un suspiro de quince minutos. Hemos organizado el Grupo de Jóvenes, así como las comisiones de Justicia y paz y Laudato si, inexistentes hasta ahora. Además hemos apuntado algún que otro asunto de calado. 

Por fin, de nuevo, domingo y en Mokinda la Eucaristía como siempre muy sencilla y participada y sentida. La pobreza del lugar o fue inconveniente para que en el ofertorio hubiera una calabaza, dos pequeños manojos de plátanos y una pastilla de jabón. La tarde la dediqué a descansar y poner en claro algunas de las experiencias vividas, donde sobre todo destaca el señorío de los pobres y así lo que podría ser considerado como abuso de confianza, es sobre todo prueba para nuestra paciencia y ejercicio noble de la caridad. 

FIN DE PISTA

Hay palabras y lugares que todos guardamos en el libro de nuestras vidas con una honda significación y sentido. Todos tenemos palabras, olor...